El Booster El Carrizo se puso en operación antes de lo previsto y demostró la capacidad institucional de la CESPT frente a una contingencia que puso en alerta a miles de familias de Tijuana y Playas de Rosarito. Detrás del trabajo de ingenieros y personal operativo, destacó la conducción de Mónica Vega Aguirre, la primera mujer al frente de la paraestatal.
La funcionaria coordinó los esfuerzos entre la CESPT y la Secretaría para el Manejo, Saneamiento y Protección del Agua para sustituir los componentes dañados y reactivar una infraestructura estratégica. Así, respondió ante el tema más sensible para la zona metropolitana: el suministro de agua.
El anuncio hecho por la dependencia este domingo ha abierto los análisis. Uno de ellos revela que la experiencia de Vega Aguirre en la administración pública fue útil en varios frentes. El primero la coordinadión entre las instituciones, la gestión de una crisis pública y la ejecución de un plan de emergencia.
En un escenario donde cada hora cuenta y arriesga a la región a pérdidas económicas y presión social, el haber teniendo la capacidad de adelantar significativamente la recuperación del sistema hidráulico tijuanense tiene valor para la sociedad.
El beneficio no es solamente que los tanques vuelvan a llenarse, sino que los hogares recuperan condiciones de higiene, los comercios pueden volver a operar y las colonias dejan de depender de pipas. Algo fundamental en pleno verano.
Mientras tanto, la tarea de Vega Aguirre y su equipo será revisar las causas de la falla y reforzar las labores de prevención. Por ahora, es justo reconocer que la respuesta técnica de los profesionales redujo el tiempo de afectación y le dio un beneficio tangible a la gente.
En materia de políticas públicas, la eficiencia no consiste en evitar las crisis, sino en reaccionar rápido, coordinadamente y con resultados. En este punto, la CESPT de Vega Aguirre transformó una emergencia en una respuesta útil, así como en un área de oportunidad para el resto del verano.
