Quienes por sus expresiones y sus caras de “guácala de pollo”, dejaron muy en claro que no les gusta el amor otoñal (y que muchos interpretaron como que en una de ésas, el colágeno es el mero mero sabor ranchero, porque tal vez eso de tener que oler a baúl con Jovan Musk nomás no), son las señoritas legisladoras Nay Abuelatori y Grace Palomares, al confundir el humor negro con aventarle jitomatazos y humillar a los integrantes de la honorable tribu de plata.
Y es que, por agredir de los de 60 para arriba, donde por lógica se encuentran hasta los Sugar Daddys de alcurnia que usan Creed Millésime Impérial, al dúo poblano le cayó encima la avalancha de miércoles que provocaron.
“Es que sólo era humor negro, señorita Laura”, casi fue la defensa que emprendieron, tras insinuar en su podcast que los amigos que ya cobran Pensión del Bienestar “ya se están pudriendo”.
Resulta curiosa esa definición de humor, y reírse de aquellos que han pagado impuestos durante décadas, soportado incontables desvelos y acumulado una vida entera de experiencias, mucho más de lo que suman ellas dos juntas.
Por eso, el escándalo no fue menor y escaló hasta Palacio Nacional, donde la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó cualquier forma de discriminación, venga de MORENA, de otro partido o de alguien sin militancia, y dejó en manos de la dirigencia nacional guinda la decisión sobre una posible sanción.
Traducido al dialecto de la grilla, la mandataria no les compró el boleto del “humor negro” ni les tendió salvavidas, por lo que ahora será MORENA quien determine si semejante rutina merece un boleto directo hacia la congeladora electoral.
Así que ahora, alguna curul debe estar oliendo a olvido en la boleta. Y el Clúster de Sugar Daddys puede estar tranquilo… el “tres Doritos después” llegará pronto.