Lunes 31 de agosto de 2026
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Sheinbaum va contra el exceso de celulares en las aulas

Sheinbaum va contra el exceso de celulares en las aulas

Columna editorial por BCTneus

Inició este ciclo escolar 2026-2027 y, junto con el regreso de millones de estudiantes a las aulas, Claudia Sheinbaum puso sobre la mesa una discusión e iniciativa que va más allá de los dispositivos electrónicos, al buscar establecer límites al uso del celular dentro de las escuelas y dejar en claro qué lugar debe ocupar la tecnología durante una etapa formativa en la que también son indispensables la lectura, la concentración, el juego y la convivencia.

Antes de que alguien asevere que la postura es ir en contra del desarrollo digital, hay que dejar en claro que la presidenta Sheinbaum no plantea una cruzada contra la tecnología ni un regreso artificial a una escuela desconectada.

Su argumento apunta hacia la regulación del uso, particularmente cuando el teléfono comienza a competir permanentemente por la atención de los estudiantes.

Los datos presentados por la SEP fortalecen esa posición. Que 81% de los 565 mil 396 docentes consultados respalde lineamientos para un uso seguro y pedagógico revela que el problema ya forma parte de la experiencia cotidiana de las aulas.

Por su parte, el 48% que identifica dificultades para mantener la atención y el 38% que observa interrupciones relacionadas con los dispositivos aportan una dimensión práctica al debate.

Políticamente, Sheinbaum también eligió una ruta prudente al evitar presentar una prohibición diseñada exclusivamente desde el Ejecutivo. Incorporar a docentes, familias, estudiantes y autoridades educativas en la elaboración de las reglas permite reconocer que las condiciones no son iguales en todas las escuelas ni que todo uso tecnológico resulta perjudicial.

La pregunta presidencial “¿A qué hora juegan, a qué hora leen?” es el punto medular de la iniciativa. México necesita estudiantes capaces de utilizar la tecnología, no estudiantes aislados de ella.

Entonces, el desafío consiste en evitar que una herramienta extraordinaria termine administrando la atención, el tiempo y buena parte de la convivencia de una generación.

Ahí está el valor de la discusión impulsada por Sheinbaum, sobre no decidir entre tecnología o educación, sino establecer cómo hacer que la primera vuelva a estar al servicio de la segunda.

Elmo Renista
Elmo Renista Columnista

Columnista de BCTneus