El reconocimiento otorgado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) a Baja California coloca la necesidad de sostener las ventajas económicas del Estado con infraestructura capaz de acompañar su crecimiento.
Durante la presentación del Índice de Competitividad Estatal (ICE) 2026, Baja California fue incluida entre las diez entidades reconocidas por su desempeño a lo largo de las últimas dos décadas.
El IMCO destacó particularmente su integración con la economía global y el comportamiento sostenido de la inversión extranjera y las exportaciones.
La gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda centró su participación en cuatro factores que considera determinantes para la siguiente etapa económica de la entidad: agua, educación, energía e infraestructura.
El planteamiento cobra especial relevancia frente a uno de los principales desafíos estructurales de Baja California, al garantizar el abastecimiento de agua sin mantener una dependencia prácticamente exclusiva del Río Colorado.
Como resultado, la administración estatal ha colocado a la desaladora para la Zona Costa entre sus proyectos estratégicos, con la expectativa de diversificar las fuentes de suministro para Tijuana, Ensenada y Playas de Rosarito.
En cuanto a la estrategia expuesta por Marina del Pilar, también busca acompañar la transformación industrial con formación de talento especializado para sectores como semiconductores, biotecnología, industria médica y aeroespacial, además de proyectos logísticos y energéticos como Punta Colonet y Otay II.
El reto para el gobierno estatal será convertir esa posición en capacidad de largo plazo, donde el crecimiento económico encuentre agua, energía, infraestructura y capital humano suficientes para sostenerse.