Martes 29 de septiembre de 2026
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La reforma que cambia el juego político en la frontera

La reforma que cambia el juego político en la frontera

Columna editorial por BCTneus

En la frontera estamos acostumbrados a vivir entre dos mundos. Tijuana y Mexicali lo hacen todos los días, familias de ambos lados, dólares y pesos en la misma cartera, trabajos cruzados, escuelas, negocios y hasta dos nacionalidades dentro de una misma casa.

Nada de eso desaparecerá, pero para gobernar, México acaba de decidir que la historia será distinta.

El Senado aprobó ayer 29 de septiembre la reforma constitucional en materia de nacionalidad única para quienes aspiren a la Presidencia de la República, las gubernaturas o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

MORENA y sus aliados reunieron exactamente los 86 votos necesarios para alcanzar la mayoría calificada, frente al rechazo de la oposición.

La modificación toca los artículos 82, 116 y 122 constitucionales y continuará ahora el proceso del Constituyente Permanente. La discusión fue áspera y los opositores sostuvieron que la medida afecta particularmente a mexicanos con doble nacionalidad.

Así que más allá del encontronazo partidista, el principio que queda sobre la mesa tiene bastante sentido común. Poseer dos nacionalidades no hace a nadie menos mexicano, pero gobernar tampoco es una responsabilidad cualquiera.

Y es que quien encabeza un Poder Ejecutivo toma decisiones sobre seguridad, territorio, recursos públicos y relaciones institucionales. Pedir que, llegado ese momento, exista un solo vínculo jurídico de nacionalidad no parece una exigencia extravagante.

Y como decían los abuelos, no se puede repicar y andar en la procesión.

En cuanto a Baja California, indudablemente la reforma tendrá una resonancia particular, así que vayámonos a la historia, cuando Ernesto Ruffo Appel, quien gobernó el estado entre 1989 y 1995, ha sido documentado con nacionalidad mexicana y estadounidense.

Y bajo la nueva regla, una circunstancia semejante requeriría resolver previamente esa doble condición para aspirar a la gubernatura.

Al igual, Jaime Bonilla conoció esa disyuntiva. También tuvo nacionalidad estadounidense y, cuando buscó cargos que exigían ser mexicano por nacimiento, presentó en 2012 un certificado de nacionalidad mexicana mediante el cual renunció expresamente a toda sumisión, obediencia y fidelidad a Estados Unidos.

Ahí está quizá la mejor manera de entender lo aprobado. México no está cerrando la puerta a su realidad binacional ni desconociendo a quienes tienen dos pasaportes, simplemente está colocando una condición excepcional para responsabilidades igualmente excepcionales.

Por lo tanto, en la frontera seguirá siendo perfectamente natural vivir mirando hacia dos países, aunque cuando llegue la hora de gobernar uno, habrá que escoger….Y más claro ni el agua.

Elmo Renista
Elmo Renista Columnista

Columnista de BCTneus