Dice el viejo refrán mexicano que “papelito habla”, y pocas veces resulta tan oportuno como cuando la agenda pública entra en ese terreno donde una investigación pasada, una publicación periodística y una situación jurídica vigente terminan metidas en el mismo costal.
Por ello, el alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño, decidió responder de forma categórica a la información que lo colocó nuevamente bajo los reflectores por presuntas operaciones financieras.
Su argumento central no fue que jamás hubiera aparecido en una investigación, sino algo bastante más concreto, al sostener que actualmente no tiene una carpeta abierta en la Fiscalía General de la República y que, respecto de su persona, existe una determinación de no ejercicio de la acción penal.
La diferencia importa, definitivamente. Y esto, porque en junio se dio a conocer el oficio con el que el Ministerio Público determinó el no ejercicio de la acción penal exclusivamente en favor del hoy alcalde.
Por ello, el periodismo tiene la obligación de investigar, revelar y preguntar, particularmente cuando se trata de funcionarios públicos.
Pero exactamente por la misma razón tiene que distinguir entre haber formado parte de una investigación y permanecer actualmente bajo investigación. Y no, no es un asunto semántico.
En lo que corresponde a Burgueño, hizo bien en responder con un documento y no únicamente con declaraciones.
Porque como escribió George Orwell: “En tiempos de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario”.
Aunque aquí quizá bien puede embonar a la perfección una versión menos solemne y mucho más mexicana, y que es esa que siempre nos han recalcado, porque cuando las versiones chocan…. “papelito habla”.
Y si existe un documento oficial que cerró el capítulo para Burgueño, cualquier afirmación de que hoy continúa investigado necesita algo igualmente contundente para sostenerse.
Porque si no lo hay, simplemente son mentiras las que se dicen por ahí.