Viernes 18 de septiembre de 2026
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TINTA DE LA CASA

Marina del Pilar abre la puerta a 2500 jóvenes para su primer empleo
Cuando uno se encuentra estudiando en la universidad, además de soñar con título y buenas calificaciones, es muy normal tener esos pensamientos acerca de cómo se enfrenta el mundo y sobre todo, hacia dónde nos llevará el trabajo.

Desgraciadamente, el mundo laboral suele recibir a los jóvenes con una paradoja bastante menos romántica.

Para conseguir experiencia les piden experiencia, siendo un pequeño absurdo que ha dejado a generaciones enteras tocando puertas con un currículum todavía flaco, mientras descubren que entre terminar una carrera y comenzar una vida profesional existe un territorio donde nadie explica muy bien cómo cruzar.

Por eso tienen sentido las más de 2,500 vacantes que se acercaron a jóvenes de Baja California en las ferias de empleo de Mexicali y Tijuana.

Más de 70 empresas participaron con plazas en manufactura, comercio, logística, servicios y tecnología, y particularmente acertado resulta haber llevado una de estas jornadas hasta la UABC.

Si durante años hemos repetido que universidad y sector productivo necesitan hablarse, lo razonable es comenzar por sentarlos frente a frente.

La política laboral impulsada por el gobierno de Marina del Pilar Ávila tiene ahí una oportunidad que vale más que las cifras propias.

Un joven que encuentra empleo formal comienza a cotizar, obtiene seguridad social, conoce sus derechos y adquiere experiencia.

Parece poca cosa hasta que recordamos cuántas historias laborales empiezan exactamente al revés, trabajando sin contrato, sin prestaciones y bajo la eterna promesa de que más adelante llegará algo mejor.

Aunque una feria tampoco hace milagros, es interesante conocer estas propuestas y conocer cuántos de esos encuentros terminaron en contrataciones y, todavía más importante, qué ocurrió después con esos jóvenes.

Pero lo que sí debemos de apuntalar, es que detrás de estas jornadas existe algo que las estadísticas difícilmente alcanzan a contar.

Alguien llegó con una carpeta bajo el brazo, quizá con su primer currículum, algunos nervios y muy poca experiencia que presumir, y encontró una empresa dispuesta a escucharlo.

Por ello, las grandes políticas públicas suelen medirse en miles. Para quien busca su primera oportunidad, basta una puerta que finalmente se abra.
La ciencia de Sheinbaum frente al rey
Entre varias de sus acciones, una muy buena debe estar haciendo Claudia Sheinbaum, porque desde Buckingham no le han escrito únicamente para felicitar a México por su Independencia, sino para hablarle de uno de los asuntos que conoce desde mucho antes de aprender los códigos del poder.

El rey Carlos III escogió el cambio climático, territorio nada accidental para un monarca que lleva medio siglo cargando esa bandera y tampoco para una presidenta que llegó a la política después de pasar por las aulas, la investigación energética y los trabajos del IPCC.

Como se sabe, la diplomacia es un oficio donde hasta los afectos llevan protocolo y donde una carta rara vez significa exactamente lo que algunos titulares quieren hacerle confesar.

Carlos III pudo escribir sobre comercio, amistad bilateral, prosperidad o cualquiera de esas palabras de porcelana que sobreviven intactas a todas las recepciones diplomáticas.

Pero eligió hablar del planeta precisamente con una científica convertida en jefa de Estado.

Bien dicen que la coincidencia tiene peso.

Y quizá allí aparezca una de las fortalezas menos vistosas de Sheinbaum.

La formación científica de Claudia estaba ahí cuando todavía no existía Morena y nadie imaginaba su nombre sobre la puerta de Palacio Nacional.

“Lo que sabemos es una gota; lo que ignoramos es un océano”, suele atribuirse a Newton.

Así que en tiempos donde la política internacional está poblada de certezas gritadas, quizá saber de qué se habla ya sea una ventaja considerable.

Carlos III llegó al trono por la larga aritmética de la sangre; Sheinbaum llegó a Palacio después de una trayectoria que antes pasó por laboratorios, aulas y publicaciones científicas.

En algún punto de caminos tan distintos apareció un lenguaje común, como lo es el clima, conversación donde los títulos nobiliarios y los cargos públicos sirven bastante menos que conocer el problema.

Por eso la carta vale más leída entre líneas, donde Carlos III no necesitó elogiar las credenciales científicas de Sheinbaum.

Bastó con escoger el tema y saber quién estaba del otro lado.
Sheinbaum y el peso de la historia
El Grito de Independencia tiene una dificultad política particular, más allá de pararse frente a cientos de miles de mexicanos que están en un estado eufórico por celebrar al país.

El Grito es una ceremonia tan arraigada en la memoria mexicana que cualquier presidente puede encabezarlo, pero resulta mucho más difícil imprimirle una identidad sin apropiarse de algo que pertenece al país.

Claudia Sheinbaum transitó por esa línea durante las celebraciones del 15 y 16 de septiembre.

La presidenta conservó el ritual reconocible de Palacio Nacional, pero introdujo elementos suficientes para dejar una lectura propia de la historia y, al mismo tiempo, del México que su gobierno quiere representar.

La arenga fue el centro de todo, y junto a Hidalgo, Morelos, Josefa Ortiz, Leona Vicario, Vicente Guerrero, Gertrudis Bocanegra y Guadalupe Victoria apareció Antonia Nava, “La Generala”.

Después vinieron los pueblos indígenas y afromexicanos, los migrantes, la dignidad, la libertad, la igualdad, la justicia y la democracia.

Los nombres que un presidente incorpora o retira del Grito nunca son políticamente neutros, y constituyen una selección de la memoria nacional, pero Sheinbaum amplió esa selección histórica colocando a las mujeres y a grupos tradicionalmente relegados del relato oficial en un espacio de enorme exposición simbólica.

En cuanto a la puesta en escena, ésta la acompañó sin intención sin desplazar la fiesta, con una escolta integrada por mujeres que le entregó la Bandera Nacional, mientras que representantes de pueblos originarios, afromexicanos y migrantes participaron por primera vez en la conducción de la ceremonia.

A su vez, Intocable y los demás artistas hicieron del Zócalo lo que también debe ser cada 15 de septiembre, con una plaza popular.

Y es ahí donde estuvo probablemente uno de los mejores equilibrios de la noche, donde el Palacio conservó la solemnidad y abajo estaba la calle, la música, la pirotecnia y esa mezcla inevitable de ceremonia republicana y verbena nacional.

En cuanto al desfile del día siguiente, Sheinbaum habló de un México que “no se doblega, no se arrodilla y nunca se vende” y sostuvo que el país jamás será colonia ni protectorado de nadie.

Sheinbaum dejó una celebración bastante definida, dándole el peso a las mujeres en la historia, diversidad en el balcón, fiesta en la plaza y soberanía en el discurso.

Fue su manera de dar el Grito y México le reconoce y se lo aplaude.
Burgueño y la altura de miras
En el fondo, el quehacer de la política habla mucho de unidad y bastante menos de lo que cuesta ejercerla, sobre todo cuando las circunstancias no salen exactamente como se esperaban.

Ismael Burgueño llegó al desenlace del proceso de MORENA con razones para sentirse competitivo.

Durante meses, el alcalde con licencia de Tijuana estuvo en la conversación pública, con varias encuestas y estudios que llegaron a colocarlo por encima en las encuestas internas de su partido.

Llegó con fuerza propia y, cuando la decisión favoreció a Julieta para ser elegida como coordinadora de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Baja California, Burgueño respondió con auténtica altura de miras, un concepto que escasea bastante en las arenas políticas.

Por ello, habría que destacar que no hubo pataleo, mensajes encriptados con jiribilla ni esa vieja costumbre de proclamar unidad mientras se afila el cuchillo. Al contrario, hubo concordia.

“Primero felicitar a nuestra compañera, ya coordinadora electa, Julieta Ramírez, porque ganó la encuesta”, dijo Burgueño.

Después llamó al cierre de filas y colocó al proyecto por encima de cualquier cargo al que pudiera aspirar.

Y eso es precisamente la altura de miras, al entender que reconocer a otro no significa empequeñecerse.

Por eso, Burgueño conserva peso propio, gobierna Tijuana y permanece como uno de los actores relevantes de MORENA en Baja California.

Sin embargo, es imposible que no aparezca el contraste incómodo.

Tras haberse tomado la decisión en la CDMX, en el entorno del proceso circuló la versión de que Eva María Vásquez habría amagado con abandonar MORENA, al no ser favorecida con la decisión.

De ser cierta, la amenaza resultaría políticamente reveladora, y sería difícil conciliar un discurso de pertenencia a un proyecto colectivo con la posibilidad de abandonar ese mismo proyecto porque la encuesta no entregó el resultado esperado.

En sí, la convicción que depende de una candidatura se parece demasiado poco a una convicción. Un partido tampoco puede convertirse en traje hecho a la medida de cada aspirante: conmigo es democrático; sin mí, deja de serlo.

El politólogo italiano Norberto Bobbio explicaba la democracia a partir de reglas que establecen quién puede tomar decisiones colectivas y bajo qué procedimientos.

Así que el verdadero examen comienza precisamente cuando esas reglas producen un resultado distinto al deseado. Ahí se distinguen la disciplina de la conveniencia, la institucionalidad del berrinche y el proyecto político de la simple aspiración personal.

Julieta Ramírez obtuvo la coordinación, pero Burgueño hizo algo políticamente más inteligente que fabricar una crisis… la reconoció, cerró filas y siguió caminando.

No se hizo pequeño para que Julieta creciera, simplemente entendió que tener altura de miras significa mirar más allá del siguiente cargo.
La triste y lamentable oposición de México
Oscar Wilde escribió que “la experiencia es el nombre que damos a nuestros errores”.

Así que si damos por cierta la sentencia, Alejandro “Alito” Moreno debería poseer a estas alturas un doctorado honoris causa.

Al dirigente nacional del PRI le ha dado por convertir la política exterior en una prolongación de sus pleitos domésticos.

Viajó a Washington para denunciar lo que considera persecución política y llegó al extremo de pedir al Departamento de Estado estadounidense revisar la actuación de tres consejeros del INE, después de que la autoridad electoral ordenara retirar publicaciones suyas por posibles expresiones calumniosas.

La escena es formidable por su contradicción, con un dirigente mexicano que dice defender las instituciones nacionales acude ante una potencia extranjera para inconformarse con las decisiones de una de ellas.

Luego llegó el arranque del proceso electoral de 2027 y Alito apareció en el INE para advertir que Morena pretende “mangonear al árbitro electoral”.

La crítica al poder siempre es legítima, pero el problema comienza cuando quien la pronuncia carga una colección de controversias capaz de distraer hasta al más disciplinado de los oyentes.

Moreno enfrenta además una solicitud de desafuero relacionada con presuntas irregularidades por 83.5 millones de pesos durante su gobierno en Campeche, señalamientos que ha rechazado y atribuido a una persecución política.

Y cuando parecía difícil perfeccionar el cuadro, apareció Tlaxcala.

“Eres una vergüenza para la política de México. No mereces estar en la política. No representas a México”, le gritó un ciudadano durante una gira. Alito volteó, levantó el pulgar y respondió: “Gracias”. Pocas veces tres siglos de decadencia priista habían cabido con tanta eficiencia en una sola palabra.

Pero el PRI no está solo en esta curiosa internacionalización del agravio.

Jorge Romero y una delegación del PAN viajaron a Berlín y Bruselas para denunciar ante interlocutores europeos lo que consideran autoritarismo y penetración del narcotráfico en la política mexicana.

La gira coincidió con el arranque electoral y fue calificada incluso desde las propias filas panistas como “inútil e inoportuna”.

Y muy elitista, podrían coincidir varios.

Uno puede imaginarlos atravesando Bruselas con sus mejores prendas Ferragamo y Prada, como las lucieron en sus fotos, explicándole a Europa las desgracias nacionales mientras en México comienza una elección que se supone deberían disputar aquí, entre ciudadanos.

Decía Talleyrand que en política hay algo peor que un crimen, y es lo de un error.

La oposición mexicana parece empeñada en añadir una tercera categoría, siendo lo de hacer del error una estrategia internacional.

Pero finalmente, ellos no entienden que no entienden.


Chiapas, la prueba del poder bien ejercido de Sheinbaum
“En la vida práctica de las ideas, el poder no es más que el respeto a todas las manifestaciones de la justicia”, escribió José Martí.

La frase adquiere particular sentido en Chiapas, porque pocas entidades mexicanas permiten medir con tanta crudeza para qué sirve realmente el poder cuando se ejerce desde el gobierno.

Como parte de su gira nacional de rendición de cuentas, a la presidenta Claudia Sheinbaum le correspondió acudir a dicho Estado, donde presentó avances de su administración en educación, infraestructura, vivienda, salud, programas sociales y seguridad, en una entidad que durante décadas acumuló rezagos profundos y administraciones incapaces de modificar de fondo sus condiciones sociales.

El desafío sigue siendo enorme, y la realidad es que dos años no bastan para revertir problemas construidos durante generaciones, pero existen resultados que permiten medir hacia dónde se mueve la política federal.

En educación, la Beca Rita Cetina beneficia, de acuerdo con las cifras presentadas por el gobierno federal, a 322 mil estudiantes de primaria y 267 mil de secundaria, mientras otros 190 mil jóvenes de preparatoria reciben la Beca Benito Juárez.

A ello se suma la ampliación de la Universidad Nacional Rosario Castellanos en Comitán para incorporar una Facultad de Medicina.

La infraestructura constituye otro eje. El Tren Interoceánico registra un avance de 94 por ciento hacia Ciudad Hidalgo, mientras avanzan la carretera Palenque-Ocosingo, caminos artesanales, la modernización de Puerto Chiapas y la consolidación del Tren Maya de carga. La inversión federal anunciada para la carretera Palenque-San Cristóbal alcanza ocho mil millones de pesos.

En vivienda, la Federación proyecta 70 mil 500 casas destinadas principalmente a trabajadores que ganan menos de dos salarios mínimos. En salud avanzan el hospital de Palenque y proyectos en San Cristóbal de las Casas y Tuxtla Gutiérrez, además de la meta de contar con mil 300 consultorios de IMSS-Bienestar antes de finalizar 2026.

La política social también ayuda a explicar la recepción favorable de Sheinbaum en el estado. Unos 500 mil adultos mayores reciben pensión, junto con 117 mil personas con discapacidad y 113 mil mujeres de entre 60 y 64 años.

En temas de seguridad, el gobierno federal reportó una reducción de 64 por ciento en homicidio doloso desde diciembre de 2024 y una disminución de 44 por ciento en delitos de alto impacto desde noviembre del mismo año.

En dos años, las autoridades reportan además 9 mil 949 detenciones, 18.6 toneladas de drogas aseguradas y mil 545 armas de fuego decomisadas.

Sheinbaum llegó a Chiapas con números que permiten hablar de avances reales en un estado que durante demasiado tiempo fue referente nacional de pobreza y abandono.

Precisamente ahí es donde la reflexión de Martí recupera todo su sentido, porque el poder encuentra legitimidad cuando se traduce en justicia concreta.

Y en Chiapas, esa medida no está en la retórica, sino en la capacidad de convertir decisiones públicas en seguridad, educación, salud, caminos y oportunidades para quienes durante generaciones recibieron menos.
MORENA eleva el filtro para sus candidatos en 2027
La palabra más importante pronunciada por Ariadna Montiel rumbo a 2027 no fue elección, soberanía… ni siquiera MORENA.

La palabra fue honorabilidad. Si, una palabra sencilla de pronunciar en un discurso político, pero extraordinariamente difícil de sostener cuando comienzan las candidaturas, las alianzas, las encuestas y las negociaciones por espacios de poder.

Al advertir que MORENA garantizará que sus representantes sean “hombres y mujeres honorables”, su presidenta nacional colocó públicamente una vara que inevitablemente terminará utilizándose para medir al propio partido.

Y eso puede resultar mucho más trascendente que cualquier declaración contra sus adversarios.

Entendemos que la honorabilidad no debería acreditarse únicamente con popularidad, militancia o posibilidades de ganar una elección.

Básicamente supone revisar trayectorias, comportamientos públicos, congruencia, patrimonio, antecedentes y, especialmente, la confianza que una persona puede inspirar cuando recibe poder.

Montiel fue todavía más lejos al vincular esa selección con la soberanía nacional y respaldar el planteamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum de que quienes encabecen candidaturas tengan una definición clara “con la patria”.

Y de manera precisa, el mensaje adquiere mayor dinámica, al estar México en un momento en que enfrenta presiones externas y una relación particularmente compleja con Estados Unidos.

Las elecciones se ganan con votos, estructura y candidatos competitivos, pero la confianza ciudadana se construye con algo bastante más difícil de fabricar.

Así que si MORENA convierte realmente la honorabilidad en requisito, habrá elevado el costo político de entregar una candidatura a quien no pueda sostenerla.

Ariadna Montiel ya puso la palabra sobre la mesa, ahora hay que ver qué político es el que la sostiene.
México no será moneda electoral… Sheinbaum pone límites a Washington
Hay un dicho en la política que dice que en la política exterior, las palabras pesan tanto como las decisiones, sobre todo cuando provienen de dos países obligados por la geografía, el comercio y la seguridad a entenderse.

No es novedad que México y Estados Unidos pueden tener diferencias, exigirse resultados y defender intereses propios, pero existe un punto en el que la cooperación encuentra sus límites.

Por eso hay una frase que resume bien el momento entre Claudia Sheinbaum y Washington: “Hay fronteras que se cruzan con acuerdos y otras que, cuando se cruzan de más, dejan de ser cooperación y se convierten en invasión”.

La presidenta Sheinbaum entendió que la respuesta a Marco Rubio debía darse desde delimitación política precisa.

Frente a las críticas del secretario de Estado estadounidense, que consideró insuficientes las acciones mexicanas contra los cárteles y dejó abierta la posibilidad de que Washington enfrente esa amenaza “de una forma u otra”, la presidenta optó por colocar el tema en un terreno que México conoce bien.

Los cárteles siguen representando una amenaza real y profunda, y cualquier análisis serio tendría que reconocer que México enfrenta todavía enormes desafíos en seguridad.

La diferencia está en otra parte, por eso, cuando un funcionario estadounidense convierte ese diagnóstico en una advertencia abierta, el debate deja de ser solamente técnico y empieza a tocar un espacio político más sensible, especialmente en medio de una contienda electoral en Estados Unidos.

Sheinbaum leyó ese panorama y respondió con una idea sencilla pero firme, en la que México no debe convertirse en herramienta de campaña.

Su postura tuvo además un elemento relevante, porque no cerró la puerta a la cooperación ni intentó minimizar las responsabilidades mexicanas, sino que colocó sobre la mesa las obligaciones compartidas.

Estados Unidos no puede exigir resultados contra el narcotráfico sin asumir también el peso de su consumo interno, el flujo de dinero y el tráfico de armas que terminan fortaleciendo a las mismas organizaciones criminales que denuncia.

Ahí está la parte más sólida de su posición, donde defender la soberanía no significa evadir fallas propias, pero cooperar tampoco implica aceptar subordinación ni permitir que la relación bilateral se construya únicamente desde la presión.

La presidenta consiguió algo difícil en la relación con Washington, al marcar territorio sin romper el diálogo.

Estados Unidos tendrá sus elecciones y sus discursos, pero México tendrá que seguir resolviendo sus problemas..

Sin embargo, lo que no debería estar en discusión es que la cooperación puede ser compartida, pero la soberanía no se negocia.
La importancia de invertir en las colonias de BC
La decisión de destinar alrededor de 1,200 millones de pesos a obras en los siete municipios de Baja California plantea un cambio de escala en la agenda de Marina del Pilar.

Tras concentrar esfuerzos en grandes proyectos de movilidad, el gobierno estatal ha anunciado una etapa de intervención dentro de barrios y comunidades, donde las necesidades suelen ser numerosas y menos visibles.

El movimiento tiene relevancia porque una inversión distribuida entre vialidades, electrificación, educación y espacios deportivos puede atender problemas distintos de manera simultánea.

Su alcance dependerá de la selección de las obras y de la coordinación con los ayuntamientos, especialmente para identificar dónde una intervención puede resolver carencias acumuladas y beneficiar a más personas.

“Alrededor de 1,200 millones de pesos se van a estar invirtiendo en los siete municipios de Baja California durante los próximos meses”, afirmó la gobernadora.

La electrificación de Monte Carmelo, en San Quintín, ilustra esa diferencia, pues llevar un servicio básico tiene un efecto distinto al de ampliar un bulevar, aunque ambas acciones sean necesarias.

Del mismo modo, rehabilitar instalaciones deportivas permite recuperar infraestructura existente, mientras asignar un terreno para la Universidad Rosario Castellanos en Mexicali prepara una posibilidad de expansión educativa que todavía requiere concretarse.

La apuesta abre espacio a una distribución territorial más amplia de la inversión, cuyo mérito podrá consolidarse si las prioridades responden a las carencias de cada comunidad.

Marina del Pilar tiene en esta inversión la oportunidad de convertir el respaldo a las comunidades en obras que acompañen su vida diaria, porque el dinero público alcanza su mayor valor cuando una familia comprueba que su colonia también cuenta en las decisiones del gobierno.
México en la piel y en la música
Pocas cosas nos hacen sentir tan mexicanos como cantar con sentimiento, con ganas de soltar la voz y recordar a los nuestros, porque una canción puede devolvernos a casa aun cuando estemos lejos y hacernos sentir a México en la piel.

Durante el Grito de Independencia, esa emoción cobra una fuerza especial cuando miles de personas se reúnen en una misma plaza y unen sus voces para celebrar al país.

En ese encuentro entre la música y la celebración patria se inscribe el programa anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum para el próximo 15 de septiembre en el Zócalo capitalino, donde Intocable cerrará una jornada que reunirá un homenaje a José Alfredo Jiménez, nuevos talentos y música tradicional mexicana.

Desde Palacio Nacional, la mandataria confirmó la participación de José Alfredo Jiménez Medel, Legado de Grandeza y los tres ganadores de “México Canta”, además de agrupaciones musicales de las Fuerzas Armadas.

“Para cerrar el concierto, Intocable”, señaló al presentar una cartelera que permite anticipar una celebración dirigida a públicos de distintas generaciones.

El anuncio tiene un componente cultural que merece atención, particularmente por el homenaje al centenario del nacimiento de José Alfredo Jiménez.

La participación de su nieto vincula los festejos con un repertorio que ha acompañado la vida cotidiana de numerosas familias y cuya permanencia ayuda a explicar cómo se transmite una parte de la identidad mexicana.

Llevar su recuerdo al Zócalo ofrece la posibilidad de acercar su obra a nuevos públicos dentro de una conmemoración que suele reunir a familias completas.

Por su parte, la inclusión de Legado de Grandeza, intérprete de “El himno migrante”, incorpora una referencia a los mexicanos que viven fuera del país, mientras la presencia de los ganadores de “México Canta” abre el escenario a nuevos talentos.

El mariachi de la Guardia Nacional acompañará los juegos pirotécnicos; también participarán el Grupo de la Armada de la Marina y el mariachi de la Defensa.

Con ese programa, la propuesta presentada por Sheinbaum reúne ceremonia, memoria y entretenimiento en una misma plaza, donde el valor de la celebración estará en hacer de la fecha patria una experiencia compartida, cercana a las personas y a sus distintas maneras de vivir nuestra nación.

¡Así se siente México!
Marina del Pilar lleva la protección de las mujeres a los altos mandos
A Benjamin Franklin se le atribuye una frase sencilla que conserva vigencia: “Una inversión en conocimiento paga el mejor interés”.

Trasladada al servicio público, la idea adquiere una responsabilidad adicional, porque cuando quien aprende tiene capacidad de decisión, el conocimiento se convierte en política pública.

Con ese principio como punto de partida, resulta relevante que la gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda haya reunido a 34 titulares de dependencias estatales, organismos y gobiernos municipales para capacitarlos en la implementación de la Ley Daryela y la Estrategia Género.

El peso del encuentro está, sobre todo, en el nivel de responsabilidad de quienes fueron convocados.

Son los altos mandos quienes deciden presupuestos, establecen prioridades, corrigen procedimientos y determinan, en buena medida, cómo responde una institución cuando una mujer solicita protección o denuncia violencia.

Aprobar una ley establece obligaciones y procedimientos, pero su eficacia comienza realmente cuando quienes deben ejecutarla comprenden qué hacer, cuándo hacerlo y cuáles pueden ser las consecuencias de una mala actuación.

Por ello, Marina del Pilar planteó durante la capacitación que este ejercicio no debe reducirse al cumplimiento de una obligación legal, sino servir para prevenir violencia, evitar la revictimización y contribuir a salvar vidas.

De ahí que involucrar directamente a alcaldes, secretarios y titulares de organismos resulte relevante, ya que la perspectiva de género deja de ser exclusivamente responsabilidad de una dependencia especializada cuando alcanza a quienes conducen las distintas áreas del gobierno.

Por lo pronto, el siguiente paso será comprobar cómo ese conocimiento baja por la estructura administrativa y llega hasta quienes atienden directamente a las mujeres.

Y sí, una ley puede establecer el deber de protegerlas, pero la verdadera diferencia se percibe en el momento en que una institución sabe cómo responder, lo hace a tiempo y asume plenamente esa responsabilidad.
Sheinbaum logra su número más fuerte en seguridad

En política pública, las estrategias suelen ocupar titulares, discursos y horas enteras de explicación. Los resultados, en cambio, tienen una virtud menos vistosa, pero, guste o no, terminan poniendo a prueba todo lo anterior.

De ahí que encaje bien una frase que suelen atribuirle a Winston Churchill: “Por muy hermosa que sea la estrategia, de vez en cuando conviene mirar los resultados”.

Y justamente por ahí conviene empezar esta vez, porque México lleva años discutiendo modelos, enfoques, responsabilidades y promesas en materia de seguridad.

Sin embargo, agosto de 2026 dejó un dato que obliga a mover la conversación del discurso al balance.

El país cerró dicho mes con un promedio de 40.8 homicidios dolosos diarios, frente a los 86.9 registrados en septiembre de 2024. La reducción es de 53 por ciento y coloca al último agosto como el más bajo desde 2015.

Por su dimensión y por la tendencia acumulada durante prácticamente dos años, el dato merece algo más que la celebración automática del gobierno o la descalificación automática de sus adversarios…simplemente, merece ser analizado.

Por si hay alguna duda, cuando se amplía el periodo, la tendencia conserva consistencia. Tan sólo al comparar enero-agosto de 2025 con el mismo lapso de 2026, 30 entidades redujeron su promedio diario de homicidios, mientras los delitos de alto impacto reportaron una disminución de 39 por ciento desde octubre de 2024.

Sin más, estas son cifras que permiten sostener que existe una mejora real en varios indicadores de seguridad y que, por tanto, sería poco serio reducir todo a propaganda gubernamental.

A partir de ahí también corresponde reconocerle a Claudia Sheinbaum el mérito político de haber mantenido la seguridad entre las prioridades centrales de su administración y, particularmente, de presentar resultados medibles en un terreno donde durante años los gobiernos mexicanos acumularon explicaciones sin conseguir modificar de manera sustancial la tendencia.

Sheinbaum atribuye parte del descenso a la atención de las causas, al fortalecimiento de la inteligencia y la investigación, así como a una menor “puerta giratoria” en el Poder Judicial. A ello se suman más de 67 mil detenciones por delitos de alto impacto, miles de armas aseguradas y casi 2 mil 800 laboratorios clandestinos inhabilitados.

El conjunto ofrece elementos para explicar parte de la tendencia, aunque todavía será necesario medir con mayor precisión qué peso tiene cada componente y cómo se traduce en judicializaciones, sentencias, reincidencia, desapariciones y extorsiones.

Por eso, el 53 por ciento ya puede considerarse un resultado importante para el gobierno de Sheinbaum, donde la siguiente prueba será más exigente, al convertir una caída notable en una tendencia duradera.

Y sí, no hay duda de que una buena estrategia puede convencer durante un tiempo, pero un resultado sostenido termina convenciendo por sí mismo.
Sheinbaum marca distancia con Trump
La relación con Donald Trump está obligando a Claudia Sheinbaum a caminar sobre una línea particularmente estrecha, al defender la soberanía mexicana sin convertir cada provocación del presidente estadounidense en una confrontación que termine perjudicando una relación inevitablemente estratégica.

Ayer lunes ofreció dos ejemplos distintos de esa forma de ejercer la Presidencia.

El primero ocurrió después de que Trump difundiera en Truth Social un mapa en el que México aparecía cubierto por los colores de la bandera estadounidense.

La imagen no representó una acción formal del gobierno de Estados Unidos, pero su simbolismo resultaba difícil de ignorar.

Y Sheinbaum respondió con una frase deliberadamente institucional. “En el mes de la patria reafirmamos que México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero. Orgullosamente somos un país libre, independiente y soberano”.

Ese equilibrio resulta relevante frente a un presidente estadounidense que utiliza con frecuencia las redes sociales para introducir mensajes políticos que generan controversia más allá de sus efectos jurídicos inmediatos.

Horas después apareció un segundo asunto. Trump ordenó revisar las protecciones federales del lobo gris y del lobo mexicano, una especie que habita a ambos lados de la frontera.

Frente a ese tema, Sheinbaum cambió naturalmente el registro y pidió coordinación entre México y Estados Unidos para preservar la especie.

Las dos respuestas parecen diferentes, pero obedecen a una misma lógica.

Cuando la discusión toca territorio y soberanía, Sheinbaum marca un límite.

Y cuando existe un problema compartido que exige cooperación, mantiene abierto el diálogo.

Ahí está probablemente una de las pruebas más importantes de su relación con Trump.

La firmeza presidencial no se mide únicamente por elevar el tono, sino por saber cuándo hacerlo y cuándo resulta más útil sentarse a negociar.

Sheinbaum parece apostar por algo más difícil que la confrontación permanente, al sostener una relación funcional con Estados Unidos sin permitir que esa necesidad se confunda con subordinación.
Harfuch sin límites… alcaldes bajo la lupa y sin el blindaje político de otros tiempos
El Operativo Enjambre está dejando una imagen difícil de imaginar durante buena parte de la historia política reciente, con presidentes municipales en funciones detenidos y expuestos a investigaciones por posibles vínculos con estructuras criminales.

Años atrás, uno de los grandes problemas de la seguridad en México estuvo menos en identificar dónde operaba el crimen que en determinar hasta dónde llegaban sus relaciones con el poder.

Policías municipales, funcionarios y autoridades locales aparecieron repetidamente bajo sospecha, pero llevar una investigación hasta la oficina de un presidente municipal representaba atravesar una frontera política especialmente delicada.

Sin embargo, el Operativo Enjambre está modificando esa lógica.

Como muestra, las acciones realizadas este fin de semana en Puebla dejaron un encuadre particularmente significativo.

Isaac “N”, alcalde de Esperanza, fue detenido junto con otras personas durante un despliegue que incluyó 23 cateos simultáneos. Por separado, Said de Jesús “N”, presidente municipal de Tepeyahualco, fue aprehendido por su probable responsabilidad en delitos como abuso de autoridad y cohecho.

Lo relevante trasciende los nombres, porque la estrategia encabezada desde el ámbito federal por Omar García Harfuch está llevando la investigación hacia un territorio históricamente incómodo, donde la posible protección institucional que permite a determinadas organizaciones criminales operar desde lo local.

Y ese cambio importa porque combatir únicamente al brazo operativo de una organización puede producir detenciones espectaculares sin desmontar necesariamente las condiciones que permiten su permanencia.

Pero cuando una investigación alcanza servidores públicos, mandos policiales o presidentes municipales, el objetivo deja de ser exclusivamente perseguir delincuentes para revisar también las estructuras de poder que eventualmente pudieron protegerlos.

Ahí radica una de las fortalezas del modelo impulsado por Harfuch

Así que por lo pronto, Enjambre ya supera las 90 detenciones de funcionarios y exfuncionarios, incluidos alcaldes en funciones. Y van por más… al tiempo.
Harfuch gana confianza a golpe de resultados

Omar García Harfuch está consiguiendo algo poco común en materia de seguridad, al generar un amplio consenso entre millones de mexicanos y actores políticos de distintas corrientes, construido principalmente a partir de resultados.

Liderando un terreno donde durante años abundaron los anuncios, las promesas y las cifras utilizadas como trofeo, Harfuch ha conseguido darle peso político a cada golpe sin necesidad de convertir los operativos en burdos espectáculos, como los que por años nos endilgaron los gobiernos del PRI y el PAN.

Y, precisamente, las últimas semanas ayudan a entender por qué su figura se ha vuelto central dentro del gobierno de Claudia Sheinbaum.

El golpe más reciente ocurrió en Sinaloa, a través de una operación encabezada por la SEMAR, con participación de la SSPC y la FGR, donde fueron aseguradas más de 16 toneladas de metanfetamina y se desmanteló un complejo clandestino de 5 mil 700 metros cuadrados, el segundo laboratorio de esta droga más grande localizado durante la actual administración.

La afectación económica para la estructura criminal fue calculada en 347 millones de dólares.

“Omar García Harfuch ha logrado lo que pocos en seguridad: construir consenso político a partir de resultados y sin espectáculo.”

Y detrás de esa operación hay un elemento que explica bastante bien el momento de Harfuch, al permear la inteligencia naval e intercambio de información con autoridades estadounidenses, una fórmula de coordinación que se ha vuelto recurrente y que coloca al secretario con interlocución y confianza dentro del gabinete mexicano, pero también entre las agencias con las que México necesita compartir información.

Hace apenas unas semanas, durante la Conferencia Internacional para el Control de Drogas celebrada en Buenos Aires, el director de la DEA, Terrance Cole, llamó públicamente a Harfuch “socio de confianza” y destacó su liderazgo y colaboración.

Asimismo, el huachicol fiscal terminó por exhibir que detrás del combustible ilegal había mucho más que pipas, barcos o documentos alterados. Las investigaciones alcanzaron empresarios, funcionarios aduanales y mandos de la Marina, llevando el expediente hacia niveles que difícilmente pueden considerarse menores.

Baja California también aparece dentro de esta ofensiva. El golpe contra Los Rusos en Mexicali dejó 120 kilogramos de pastillas de fentanilo aseguradas, alrededor de cuatro millones de dosis, además de operaciones posteriores contra integrantes relevantes de esa estructura.

“La clave del momento de Harfuch radica en hacer trabajar en sintonía a las fuerzas mexicanas mientras conserva la confianza de las agencias internacionales.”

Vistos en conjunto, estos golpes permiten entender mejor el sello que Harfuch ha ido colocando en la estrategia, porque la suya no se trata de una dependencia trabajando sola ni de un secretario pretendiendo aparecer como autor material de cada captura.

Marina, Defensa, Guardia Nacional, FGR y SSPC tienen atribuciones y responsabilidades diferentes, y justamente hacerlas trabajar bajo una misma lógica de inteligencia y coordinación es parte del resultado.

Sun Tzu escribió que la excelencia consiste en quebrar la resistencia del enemigo sin necesidad de combatir todas sus batallas.

Y en seguridad pública la analogía tiene límites evidentes, pero conserva una idea útil, una organización criminal pierde fuerza cuando se le golpea donde obtiene dinero, donde produce, donde encuentra protección y donde organiza su operación.

México ha tenido secretarios de Seguridad, fiscales, procuradores y estrategias con nombres distintos, sin embargo, Harfuch ha logrado que distintas instituciones mexicanas trabajen con él y que agencias extranjeras lo reconozcan como un interlocutor confiable, mientras los resultados comienzan a explicar por qué.

Baja California fortalece su andar en la innovación pública

Baja California será sede del Congreso Nacional de Innovación Pública NovaGob 2027, lo cual llega en un momento en el que la digitalización de los servicios públicos se ha convertido en parte primordial de la operación cotidiana de los gobiernos.

Siendo una entidad con alta movilidad y por su relación permanente con California, los tiempos de atención y la facilidad para realizar trámites pesan cada vez más en la experiencia de los ciudadanos.

Por ello, esa realidad ha empujado al estado a incorporar herramientas digitales que antes no formaban parte de la administración pública.

“Plataformas como la Ventanilla Digital BC demuestran que la tecnología puede reducir la carga administrativa que durante años frenó los trámites.”

Precisamente, uno de los avances más visibles ha sido la Ventanilla Digital BC, desarrollada por la Agencia Digital de Baja California y reconocida a nivel nacional en la categoría de Transformación Digital.

Justamente en esta plataforma ya es posible realizar trámites como el refrendo de la tarjeta de circulación o la solicitud de cartas de antecedentes penales sin acudir directamente a una oficina.

Y el resultado ya ha tenido un impacto concreto y cuantitativo, al reducir traslados, tiempos de espera y parte de la carga administrativa que durante años acompañó a numerosos servicios públicos.

Por ello, la realización de NovaGob 2027 permitirá que especialistas, autoridades y representantes del sector tecnológico discutan experiencias relacionadas con inteligencia artificial, digitalización y nuevas herramientas para la gestión pública.

“El impacto de NovaGob 2027 dependerá menos del tamaño del evento y más de las herramientas que deje para simplificar el servicio público.”

Lo más interesante es que este solo es el punto de partida, ya que el interés para Baja California está justamente en ese intercambio, al no tratarse solamente de mostrar lo que ya se ha hecho, sino de conocer modelos que funcionan en otras entidades y revisar qué soluciones pueden adaptarse a las necesidades locales.

Faltan algunos meses, pero la sede de NovaGob 2027 puede ayudar a consolidar ese proceso, así que su importancia dependerá menos del tamaño del evento y más de lo que pueda dejar después, con mejores herramientas, procesos más simples y servicios públicos que respondan con mayor rapidez a una población que cada vez exige soluciones más prácticas.

La hora de Burgueño
En Baja California hay quienes ya se truenan los dedos esperando una definición que inevitablemente comenzará a ordenar el tablero de 2027.

A la de ¡ya!, MORENA tiene que decidir quién encabezará la batalla por la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación.

Conforme se acerca ese momento, hay una coincidencia difícil de pasar por alto alrededor del nombre de Ismael Burgueño, a quien prácticamente todos los sondeos que han medido la contienda interna han colocado en la parte más alta de las preferencias.

El alcalde con licencia de Tijuana llega a esta etapa final con algo que en política pesa, ya que distintas mediciones realizadas durante 2026 lo han ubicado en posiciones favorables rumbo a la sucesión estatal, entre ellas ejercicios de Enkoll y Demoscopia Digital, además del seguimiento que ha recogido Polls.mx.

Sí, ninguna encuesta entrega candidaturas y mucho menos gana elecciones, pero cuando diversos ejercicios, levantados en momentos distintos y bajo metodologías propias, terminan colocando reiteradamente al mismo nombre arriba, el dato adquiere un peso que resulta difícil ignorar.

La medición más reciente difundida corresponde a PluralMx y vuelve a colocar a Burgueño al frente, con 49 por ciento en intención directa de voto y una ventaja de 14 puntos sobre el perfil colocado en segundo lugar.

El ejercicio también le atribuye 58 por ciento de conocimiento entre los consultados y 61 por ciento de opinión favorable, de acuerdo con un levantamiento realizado entre el 27 y el 31 de agosto con 3 mil 500 personas de los siete municipios de Baja California.

Estos números se suman a una secuencia de sondeos que durante los últimos meses han mostrado una tendencia semejante.

Ese es quizá el dato más relevante para Burgueño en esta etapa, ya que las distintas mediciones han mantenido su nombre como el perfil mejor posicionado de los guindas rumbo a 2027.

Así que lo que hoy sí puede decirse es que, mientras se acerca esa definición y varios actores hacen cuentas, Burgueño llega con una ventaja política evidente.

Falta la definición de MORENA. Hasta hoy, los números ya dijeron lo suyo.
Gobernación, donde se juega la estabilidad de México
Cuando Claudia Sheinbaum coloca a la Secretaría de Gobernación como una pieza indispensable de su gobierno, el mensaje trasciende más allá de un reconocimiento a Rosa Icela Rodríguez.

La postura de la mandataria de México confirma que para la estabilidad política del país no puede descansar únicamente en programas sociales, seguridad pública o capacidad presupuestal.

También requiere una dependencia que todos los días procese diferencias, contenga tensiones y mantenga abiertos canales de interlocución con actores que no siempre llegan dispuestos a ponerse de acuerdo.

Ese trabajo suele ser menos visible que una obra pública o un anuncio económico, aunque políticamente puede resultar mucho más delicado.

Y la Secretaría de Gobernación entra justamente donde aparecen los desacuerdos que pueden escalar, los reclamos que exigen respuesta y las decisiones que requieren coordinación entre distintas áreas del Estado.

Por eso tiene sentido que la presidenta Sheinbaum destaque el papel de Rosa Icela Rodríguez.

Su conducción ha apostado por una Secretaría de Gobernación enfocada en la operación cotidiana, en el diálogo con organizaciones y en la atención de conflictos antes de que terminen convertidos en problemas mayores.

En cuanto a la construcción de paz, ésta no puede limitarse a operativos y detenciones, cuando una parte importante del problema nace mucho antes, en comunidades donde durante años faltó presencia institucional, atención social o capacidad de respuesta por parte del gobierno.

Ahí Gobernación tiene un campo de acción que suele pasar desapercibido, ya que su tarea consiste en trabajar donde todavía existe margen para resolver mediante política, acompañamiento institucional y acuerdos.

Gobernación funciona bien cuando logra que un conflicto no escale, cuando consigue que una comunidad vuelva a sentarse con la autoridad o cuando una diferencia encuentra cauce antes de convertirse en ruptura.

Y la relevancia de esta secretaría está justamente ahí, porque un gobierno puede tener buenos programas, grandes presupuestos y una estrategia de seguridad sólida, pero sin capacidad política para procesar tensiones termina gobernando siempre al borde del conflicto.

Sheinbaum parece tener claro ese punto y por eso Gobernación vuelve a ocupar un lugar central.

Y esa política, hoy, ya está dando señales en México.
El PRI se achica y MORENA se agranda...
El siguiente es un dato duro, de esos que en los últimos días han estremecido a lo que queda del Revolucionario Institucional.

Y es que apenas hace tres años, el PRI todavía tenía alrededor de 1.4 millones de afiliados y Morena registraba 2.3 millones.

Hoy la distancia entre ambos ya no solamente creció… por el contrario, ¡se volvió enorme!

Morena llegó a 11.6 millones de militantes, mientras el PRI cayó a unos 810 mil.

Así que mientras uno multiplicó su padrón, el otro perdió cerca del 42 por ciento del suyo.

Eso no quiere decir que Morena tenga 11.6 millones de votos asegurados ni que el PRI dependa únicamente de quienes todavía conservan una credencial partidista.

Las elecciones funcionan de otra manera y millones de mexicanos votan sin estar afiliados a ninguna fuerza política. Pero sería igualmente ingenuo pensar que estos números no dicen nada.

Dicen, para empezar, quién está logrando sumar gente a su estructura y quién la está perdiendo.

Morena no solamente ha ganado elecciones durante los últimos años. También ha conseguido llevar una parte importante de ese crecimiento político hacia su padrón formal, algo que puede traducirse en presencia territorial, promoción, representantes, operadores y capacidad de movilización.

Después habrá que ver qué tan efectiva es realmente esa estructura, porque una lista enorme de militantes tampoco garantiza organización automática.

Para el PRI, en cambio, el dato pega en un punto mucho más sensible, ya que durante décadas, su principal fortaleza fue tener presencia prácticamente en todo el país, con comités, sectores y militantes que sostenían al partido incluso en momentos adversos.

En cuanto a los demás partidos, también muestran movimientos importantes, siendo el Verde quien ya supera el millón de afiliados, el PT rebasa los 590 mil, el PAN registra alrededor de 366 mil y Movimiento Ciudadano ronda los 318 mil.

Ninguno, sin embargo, está cerca del tamaño alcanzado por Morena, quien tendrá que demostrar que esos millones de afiliados sirven también para organizar, movilizar y competir.

Pero volviendo al PRI, el otrora partido oficial tiene un problema muy grave, y que reside en que antes de pensar en recuperar terreno electoral, necesita detener la pérdida de gente dentro de su propia casa.

Así que mientras uno sigue ensanchando sus filas, el otro continúa viendo cómo se le vacían.

Y sí, esto es parte de la herencia que en vida les ha dejado Alito. No hay más.
Sheinbaum arrasa… 7 de cada 10 mexicanos respaldan su gobierno y deja muy atrás a detractores
La presidenta Claudia Sheinbaum inicia su tercer año de gobierno con una posición política sólida y un respaldo ciudadano ampliamente mayoritario.
 
Una encuesta nacional de Enkoll, elaborada para EL PAÍS y W Radio, coloca su aprobación en 69 por ciento, frente a 26 por ciento de opiniones desfavorables.
 
La diferencia de 43 puntos porcentuales entre ambos indicadores destaca el momento con el que la mandataria cerró su segundo año al frente del Ejecutivo federal.
 
Y para dimensionar el tamaño del 69 por ciento con el que Claudia Sheinbaum cierra su segundo año de gobierno, basta mirar el mismo momento de sus antecesores.
 
Enrique Peña Nieto registraba apenas 39 por ciento de aprobación, Felipe Calderón se ubicaba en 57 por ciento y Andrés Manuel López Obrador alcanzaba 61 por ciento en algunas de las mediciones publicadas alrededor de sus respectivos segundos aniversarios.
 
Bajo esa referencia histórica, Sheinbaum llega al inicio de su tercer año por encima de los tres, conservando un nivel de respaldo que confirma la fortaleza política con la que entra a la siguiente etapa de su administración.
 
Y es que más allá de la postal, el resultado muestra una recuperación del respaldo después de meses de mayores desafíos y confirma que prácticamente siete de cada diez mexicanos mantienen una valoración positiva de su administración.
 
 
Precisamente uno de los datos relevantes de este sondeo se encuentra en la percepción sobre la conducción de la relación con Estados Unidos, un frente particularmente sensible para México por sus implicaciones económicas, comerciales, migratorias y de seguridad.
 
En ese terreno, Sheinbaum ha logrado mantener altos niveles de confianza ciudadana, fortaleciendo la percepción de una Presidencia capaz de administrar una relación bilateral compleja sin perder de vista los intereses nacionales.
 
Vendrán nuevas encuestas, más obras, decisiones y acontecimientos que podrán incidir todavía más en la percepción pública. Pero, por ahora, la lectura política es contundente, y tiene a Sheinbaum llegando a su tercer año con una reserva de legitimidad que muchos gobiernos comienzan a erosionar mucho antes y con un nivel de respaldo que le permite encarar la siguiente etapa del sexenio desde una posición de fortaleza.
 
Una distancia de 43 puntos entre aprobación y desaprobación representa algo más que popularidad, significando margen de maniobra, capacidad de conducción y una posición de fuerza para encarar decisiones de mayor calado sin partir de una Presidencia debilitada.
En términos políticos, eso la coloca más allá del concepto de una mandataria popular, y la deja como una Presidenta que llega fortalecida al tramo en el que los gobiernos comienzan a proyectar su legado.
Baja California en el mapa prioritario de Claudia Sheinbaum
Baja California tuvo un espacio particularmente significativo en el Segundo Informe de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Y hay que destacar que no lo fue por una referencia protocolaria a la entidad, sino porque apareció alrededor del agua, uno de los problemas que puede determinar buena parte de su futuro económico, urbano y social.

Para una región que depende considerablemente del Río Colorado, colocar sobre la mesa una desaladora para Tijuana y Playas de Rosarito representa algo más que anunciar infraestructura.

Significa reconocer desde la Presidencia que el modelo de abastecimiento de la zona costa necesita diversificarse y que seguir confiando prácticamente el futuro hídrico regional a una fuente sometida a enormes presiones dejó de ser una estrategia suficiente.

La dimensión del proyecto tampoco es menor, ya que la desaladora permitiría incrementar hasta en 45 por ciento la disponibilidad de agua para Tijuana y Playas de Rosarito, modificando considerablemente la estructura de abastecimiento de la zona costa.

Sheinbaum también destacó un cambio que puede resultar menos espectacular ante la opinión pública, pero políticamente tiene fondo. Y es que Mexicali y Tijuana cuentan con concesiones directas de la Comisión Nacional del Agua, cuando anteriormente, según explicó la propia Presidenta, tenían que pagar esos derechos a particulares.

El tercer elemento tocó el saneamiento del Río Tijuana, que apareció expresamente entre las acciones federales y que ya se trabaja directamente en la región por medio de la CESPT, algo especialmente relevante para una ciudad que durante décadas ha cargado con infraestructura insuficiente y un problema ambiental que termina cruzando hacia Estados Unidos.

La estrategia contempla reconstrucción de colectores, acciones para evitar descargas contaminantes y fortalecimiento de los sistemas de tratamiento, piezas indispensables para enfrentar un problema que ha adquirido incluso dimensiones binacionales.

Así que para Baja California, aparecer en el Informe fue importante, al confirmar que el agua dejó de ser un tema periférico para convertirse en una prioridad nacional con acciones concretas en marcha.

Por si no fuera suficiente, la presencia de Baja California fue más amplia. En Mexicali aparecen la Central de Ciclo Combinado González Ortega y Techos Solares para el Bienestar; en infraestructura, el Viaducto Elevado de Tijuana, obras carreteras y la modernización del Puerto de Ensenada; mientras que en salud y educación figuran el Hospital General Tijuana Este, proyectos hospitalarios en otros municipios, un nuevo plantel de la Universidad Nacional Rosario Castellanos en Mexicali y la ampliación de nueve preparatorias.

A ello se suma una política social que plantea para 2026 alcanzar a 421 mil beneficiarios con una inversión de 9 mil millones de pesos, además de 80 mil 800 acciones en materia de vivienda.

Visto en conjunto, desalación, saneamiento, energía, infraestructura y política social muestran una agenda federal de mayor alcance para Baja California.

Sin embargo, es en el agua donde probablemente se encuentra la decisión de mayor profundidad, porque de ella depende una parte considerable de la viabilidad futura de la región.

Sheinbaum ha cumplido su palabra con Baja California, colocando al agua en el centro de las decisiones que definirán el futuro del Estado. Y eso es de aplaudirse.
Sheinbaum… resultados, soberanía y autoridad sobre la mesa
El Segundo Informe de Claudia Sheinbaum dejó una lectura política mucho más interesante que la simple acumulación de cifras, programas y obras públicas, porque detrás de cada dato apareció una presidenta con control del gobierno, capacidad para marcar prioridades y suficiente autoridad para fijar el tono de su administración tanto hacia dentro como hacia fuera.

El Informe funcionó como una exposición del tipo de poder que Sheinbaum ha decidido ejercer, al ser más institucional y tener el respaldo con resultados.

Al apostar por lo cuantitativo, los números que presentó ayudan a sostener esa imagen y que le dan un peso al trabajo en estos dos años de su gobierno.

La reducción de 51 por ciento en homicidios dolosos, la caída de 54 por ciento en delitos de alto impacto respecto de 2018, los ingresos federales por 6.046 billones de pesos, la inversión extranjera directa por 35 mil millones de dólares, el crecimiento trimestral del PIB de 1.4 por ciento y un peso cercano a las 17 unidades por dólar fueron utilizados para mostrar estabilidad, capacidad de gestión y resultados concretos.

Naturalmente, un informe presidencial expone la mejor versión del propio gobierno y sus cifras necesitan contraste permanente con las fuentes estadísticas correspondientes, pero políticamente hay un elemento que no puede ignorarse, porque Sheinbaum ya dispone de indicadores propios con los cuales defender su administración sin depender únicamente del capital político heredado.

Ese proceso también se observó en la forma en que habló de Estados Unidos. La frase sobre una soberanía que “no se negocia, no se entrega y no se comparte” fue una manera de fijar los límites de la relación bilateral en un momento en el que México necesita cooperación comercial, coordinación en seguridad y diálogo permanente con Washington.

Y lo más importante, es que Sheinbaum evitó convertir esa relación en espectáculo y, al mismo tiempo, dejó claro que cooperación no significa subordinación ni renuncia a principios nacionales.

También resulta relevante su insistencia en que dentro del movimiento no existen divisiones ni rompimientos. La declaración, por supuesto, no significa que hayan desaparecido las diferencias, los grupos, las ambiciones o las disputas internas, algo prácticamente imposible en cualquier fuerza política que controla buena parte del poder nacional, pero sí revela quién pretende administrar esas tensiones y desde dónde se establecerá la línea pública del oficialismo.

Ahí está probablemente el mensaje central de su Segundo Informe, al dejar claro que la conducción política del país pasa por su Presidencia, con una forma de ejercer el poder que combina disciplina interna, control de agenda y una apuesta por resultados medibles.

Por ello, el reto ya no consiste en definir de dónde viene su proyecto, sino en sostenerlo bajo sus propias decisiones, corregir lo que no funcione y mantener cohesión sin convertir cada diferencia en una crisis pública.

No hay duda de que este Informe dará para varios días de análisis y sobremesas políticas, porque no mostró solamente a una Presidenta rindiendo cuentas, sino a una mandataria que ejerce con claridad el peso político de la Presidencia, marca prioridades, fija el rumbo y deja ver una conducción firme del gobierno.
Mónica Vega y el plan de la CESPT para limpiar décadas de aguas negras en Tijuana
Durante muchos años, Tijuana tuvo una extraordinaria capacidad para crecer y una bastante menor para preguntarse qué estaba ocurriendo debajo de ese crecimiento.

Mientras llegaron viviendas, parques industriales, comercios, desarrollos verticales y nuevas colonias, una parte de la infraestructura encargada de conducir y tratar las aguas residuales envejeció o simplemente dejó de alcanzar para una ciudad que nunca aprendió a esperar y cuya expansión terminó avanzando mucho más rápido que sus colectores, plantas de bombeo y sistemas de tratamiento.

Por eso los más de 9 mil 450 millones de pesos que hoy se destinan al saneamiento de la zona costa tienen una lectura política que rebasa la rehabilitación de infraestructura.

Mónica Vega, directora de la CESPT, explicó en entrevista con BCTneus que el rezago se acumuló durante décadas porque las inversiones necesarias no acompañaron el crecimiento regional, una realidad que ayuda a entender por qué la administración de Marina del Pilar decidió colocar el saneamiento entre sus prioridades y emprender una gestión que necesariamente debía involucrar al Gobierno de México, Estados Unidos, organismos binacionales y recursos estatales.

Hay además una particularidad política en este tipo de inversión, ya que resulta mucho más sencillo comunicar una obra visible que miles de millones enterrados debajo de una ciudad.

Una avenida, un edificio o un espacio público permiten fotografía, recorrido e inauguración, mientras un colector difícilmente despierta entusiasmo ciudadano, aunque su funcionamiento pueda resultar bastante más importante para la salud pública, el medio ambiente y el crecimiento futuro de la región.

Y es que gobernar también consiste en invertir en aquello que quizá no produce la postal más espectacular, pero cuya ausencia termina cobrándose tarde o temprano.

Por ello, el Acta 328 debe entenderse desde esa dimensión, siendo 16 obras del lado mexicano que forman parte de un mismo sistema, acompañadas por el compromiso estadounidense de ampliar su capacidad de tratamiento, mientras San Antonio de los Buenos pasó de encontrarse prácticamente fuera de operación a procesar actualmente 800 litros por segundo.

La meta de concluir las obras correspondientes a México en 2027 será importante, pero igualmente relevante será lo que ocurra después, porque Tijuana continuará creciendo y con ella aumentará inevitablemente la presión sobre toda esta infraestructura.

Ahí adquiere sentido el Acta 333 y la intención de construir una estrategia que permita mantener y ampliar el sistema conforme lo demande la región.

El reto para Mónica Vega y la CESPT será que esta inversión no solamente sirva para corregir lo que Tijuana dejó acumular durante décadas, sino para impedir que la historia vuelva a repetirse, porque una ciudad que presume crecimiento industrial, vivienda, inversión y desarrollo también tiene que demostrar que puede hacerse cargo del agua que genera ese mismo crecimiento.
Sheinbaum va contra el exceso de celulares en las aulas
Inició este ciclo escolar 2026-2027 y, junto con el regreso de millones de estudiantes a las aulas, Claudia Sheinbaum puso sobre la mesa una discusión e iniciativa que va más allá de los dispositivos electrónicos, al buscar establecer límites al uso del celular dentro de las escuelas y dejar en claro qué lugar debe ocupar la tecnología durante una etapa formativa en la que también son indispensables la lectura, la concentración, el juego y la convivencia.

Antes de que alguien asevere que la postura es ir en contra del desarrollo digital, hay que dejar en claro que la presidenta Sheinbaum no plantea una cruzada contra la tecnología ni un regreso artificial a una escuela desconectada.

Su argumento apunta hacia la regulación del uso, particularmente cuando el teléfono comienza a competir permanentemente por la atención de los estudiantes.

Los datos presentados por la SEP fortalecen esa posición. Que 81% de los 565 mil 396 docentes consultados respalde lineamientos para un uso seguro y pedagógico revela que el problema ya forma parte de la experiencia cotidiana de las aulas.

Por su parte, el 48% que identifica dificultades para mantener la atención y el 38% que observa interrupciones relacionadas con los dispositivos aportan una dimensión práctica al debate.

Políticamente, Sheinbaum también eligió una ruta prudente al evitar presentar una prohibición diseñada exclusivamente desde el Ejecutivo. Incorporar a docentes, familias, estudiantes y autoridades educativas en la elaboración de las reglas permite reconocer que las condiciones no son iguales en todas las escuelas ni que todo uso tecnológico resulta perjudicial.

La pregunta presidencial “¿A qué hora juegan, a qué hora leen?” es el punto medular de la iniciativa. México necesita estudiantes capaces de utilizar la tecnología, no estudiantes aislados de ella.

Entonces, el desafío consiste en evitar que una herramienta extraordinaria termine administrando la atención, el tiempo y buena parte de la convivencia de una generación.

Ahí está el valor de la discusión impulsada por Sheinbaum, sobre no decidir entre tecnología o educación, sino establecer cómo hacer que la primera vuelva a estar al servicio de la segunda.
Sheinbaum llega a su Segundo Informe con resultados y una agenda por todo México
Claudia Sheinbaum llegará este martes 1 de septiembre a su Segundo Informe de Gobierno con una ventaja política difícil de fabricar de un día para otro.

Detrás del mensaje que presentará en Palacio Nacional existe una agenda de resultados que durante los últimos meses ha buscado sostenerse en seguridad, recuperación salarial, vivienda, hospitales, carreteras, trenes y programas sociales.

Palacio Nacional será apenas el punto de partida, ya que después del informe la Presidenta recorrerá las 32 entidades para explicar avances, obras y proyectos específicos de cada región, en una dinámica que pretende sacar la rendición de cuentas del formato estrictamente protocolario y llevarla al territorio, donde los números inevitablemente tendrán que encontrarse con la experiencia cotidiana de la población.

Uno de los datos que tendrá mayor peso será la reducción de 51 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos durante los primeros 22 meses de su administración, acompañada por una disminución de los delitos de alto impacto.

En el terreno económico también existe un argumento relevante, con un salario mínimo que en 2026 alcanza alrededor de 9 mil 582 pesos mensuales y una pobreza laboral ubicada en niveles históricamente bajos.

A esa fotografía se agrega una política social que mantiene las pensiones para adultos mayores y personas con discapacidad, incorporó el apoyo para mujeres de 60 a 64 años y continúa con becas educativas y programas dirigidos a jóvenes.

En salud, la administración ha inaugurado 32 hospitales desde octubre de 2024, mientras Vivienda para el Bienestar alcanza a cerca de siete millones de personas mediante construcción de casas, entrega de vivienda y reestructuración de créditos.

También está el frente de la infraestructura, donde aparecen puentes, caminos artesanales, trabajos sobre la red carretera federal y una apuesta ferroviaria que ya permitió completar El Insurgente hasta Observatorio y que continúa con nuevas rutas en distintas regiones del país.

El desafío de Sheinbaum será convertir esta suma de cifras en algo más que una presentación estadística, y justamente ahí cobra sentido la gira posterior al informe.

Llevar la rendición de cuentas a los 32 estados significa colocar los resultados frente a quienes reciben una pensión, utilizan una carretera, esperan una vivienda o necesitan un hospital, haciendo que la evaluación salga de Palacio Nacional y ocurra donde cualquier política pública termina adquiriendo su verdadero valor, en la vida diaria de la gente.
Burgueño juega a la unidad y a cuidar la casa
En los procesos internos de Morena suele hablarse mucho de encuestas, estructuras y respaldos, aunque hay una variable menos espectacular que puede terminar pesando bastante en Baja California. Se trata de quién consigue atravesar la competencia sin convertirla en una guerra que después resulte imposible cerrar.

En ese terreno, Ismael Burgueño parece haber entendido algo elemental. La Coordinación Estatal en Defensa de la Transformación no solamente se disputa acumulando simpatías, sino demostrando capacidad para mantener cohesionado a un movimiento donde inevitablemente existen grupos, intereses y proyectos distintos.

Su llamado a cerrar filas podría parecer parte del manual básico de cualquier aspirante, salvo por el momento en que ocurre. Conforme aumenta la intensidad de la contienda interna, hablar de unidad deja de ser únicamente una expresión políticamente correcta y adquiere un sentido estratégico, pues Morena sigue siendo ampliamente competitivo en Baja California, pero una confrontación excesiva puede desgastar hacia dentro lo que electoralmente ha construido hacia fuera.

Burgueño tiene además una circunstancia particular, ya que su paso por la alcaldía de Tijuana le permite presentarse no sólo desde la militancia, sino también desde el ejercicio reciente de gobierno y desde el peso político de la ciudad más poblada del estado. Eso representa una ventaja, aunque también eleva el nivel con el que deberá ser evaluado.

Por eso resulta significativo que durante sus recorridos coloque por delante al proyecto y a la base social antes que la confrontación con otros participantes. No garantiza nada ni sustituye los mecanismos con los que Morena tomará su decisión, pero sí establece una diferencia de tono.

En política interna también se compite demostrando quién puede avanzar sin incendiar el vestidor y Burgueño, hasta ahora, parece apostar justamente por eso, seguir adelante sin dinamitar los puentes que, terminado el proceso, todos volverán a necesitar.
Alito y el fantasma de la cárcel
Alejandro ‘Alito’ Moreno volvió a encontrarse con una pregunta que desde hace tiempo acompaña su carrera política, la posibilidad de perder el fuero y enfrentar un proceso que eventualmente pueda llevarlo ante un juez.

Cuestionado sobre si teme terminar en prisión, respondió que no tiene “nada que esconder ni ocultar”, frase con la que buscó cerrar el tema aunque difícilmente consigue borrar el peso político de esa sombra.

El contraste resulta todavía más llamativo porque Alito continúa presentándose como uno de los opositores más duros del país, mientras denuncia presuntos actos de corrupción ajenos, acusa persecución política y asegura que el PRI sigue siendo un partido “inmortal”.

Moreno llegó a la dirigencia nacional en 2019 y desde entonces el PRI ha sufrido derrotas que redujeron considerablemente su presencia territorial.

Perdió gubernaturas que durante décadas habían sido bastiones priistas, entre ellas el Estado de México e Hidalgo, mientras su representación electoral nacional quedó muy lejos de los tiempos en que podía disputar por sí mismo la Presidencia de la República.

Ahora habla de construir acuerdos y una gran coalición rumbo a 2027, mientras insiste en que al partido le irá bien y descarta cualquier riesgo de desaparición.

Nada de eso borra la contradicción central, en la que Alito puede culpar al oficialismo, denunciar abusos y envolverse en el papel de opositor perseguido, aunque el deterioro del PRI durante su presidencia sigue siendo un hecho político imposible de explicar únicamente por factores externos.

El PRI podrá ser inmortal, como presume Moreno, aunque políticamente lleva varios años perdiendo vidas.

Y muchas de ellas se le fueron mientras Alito tenía el control, pero eso jamás lo aceptará.
Burgueño convierte aprobación en ventaja rumbo a 2027
Mientras en MORENA crece la impaciencia por conocer quién encabezará la Coordinación Estatal para la Defensa de la Transformación en Baja California, y entre el ambiente de rumores, cálculos y ansiedad interna, Ismael Burgueño Ruiz llega con una posición política consolidada que la encuesta de Enkoll confirma con números.

Y lo hace no sólo por encabezar la preferencia efectiva, sino porque ese lugar viene acompañado de una evaluación favorable en varios de los terrenos que suelen terminar inclinando una candidatura.

Sí, el 33 por ciento dentro del partido dice una parte de la historia, mientras que la otra está en cómo lo percibe la gente.

Conocimiento, cercanía, honestidad, cumplimiento, opinión positiva y disposición de voto terminan dibujando un perfil que no depende de una sola fortaleza y que, por lo mismo, llega mejor armado al tramo donde las definiciones empiezan a dejar de ser rumor y comienzan a tomar forma política.

También está el 64 por ciento de aprobación por su desempeño al frente de Tijuana.

Es justo ese dato, algo que lo encumbra de manera preponderante, porque no es un reactivo cuantitativo ordinario, porque en una ciudad donde cualquier error se magnifica y cualquier acierto dura poco antes de ser sometido a otra prueba.

Gobernar Tijuana no regala popularidad, más bien la pone a prueba todos los días, y Burgueño ha logrado convertir esa exposición en una presencia que ya rebasó el ámbito municipal.

Ahí está probablemente su ventaja más seria, ya que no se trata únicamente de ser conocido, sino de llegar con una percepción favorable que se sostiene en varios frentes al mismo tiempo y que resulta mucho más difícil de fabricar con una simple campaña de posicionamiento o una cargada interna.

Por eso la medición de Enkoll importa más por lo que revela que por el lugar que ocupa Burgueño en la tabla, ya que lo muestra con una base que mezcla reconocimiento, aprobación y viabilidad electoral justo cuando Morena empieza a entrar en una etapa donde ya no bastará con levantar la mano.

Así que al finalizar este mes, y estar cada vez más cerca de conocer al ganador, Burgueño llega con números que ya pesan y con un margen político que, rumbo a 2027, comienza a colocarlo un paso adelante.

Lo que sí está claro es que cada día que pasa acorta la distancia hacia la definición y, entre rumores, encuestas y señales internas, Baja California se acerca cada vez más al momento de conocer quién terminará quedándose con la coordinación.
Baja California puso a prueba su capacidad de reacción
Tras los rumores sobre posibles amenazas con explosivos en Mexicali, Baja California quedó frente a una prueba que no podía resolverse únicamente con llamados a la calma.

El punto central era otro, demostrar que ante una advertencia sensible el Estado tiene capacidad para reaccionar con seriedad, contener la especulación y sostener el control sin sobredimensionar un escenario que hasta ahora no ha sido confirmado.

Ahí justamente se percibe la lectura política de fondo, donde la gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda decidió fijar una postura, enfatizando que su administración nunca minimizó ningún riesgo y ninguna información.

Y esa afirmación cobra sentido precisamente porque durante varios días el tema creció entre versiones, alertas y ruido público.

Habrá quien pueda dejar el tema ignorado, pero en una entidad fronteriza como Baja California, la seguridad tiene una dimensión distinta porque cualquier señal de riesgo puede escalar rápidamente hacia Estados Unidos, impactar la percepción pública y generar efectos que van mucho más allá del lugar donde surgió la alerta.

Por eso la respuesta institucional debía ser visible, coordinada y suficientemente contundente para evitar que la incertidumbre se convirtiera en la narrativa dominante.

El despliegue de más de 450 elementos tiene que entenderse desde esa lógica, y no meramente como una “burocracia de seguridad”, sino como una demostración de capacidad operativa frente a una información que, por su naturaleza, no podía ser tomada a la ligera.

Tras este episodio, es donde queda una enseñanza relevante para Baja California, y es de la gobernabilidad, esa misma que también se mide en esos momentos en los que la autoridad debe actuar sin alimentar el miedo y comunicar sin restar importancia a los riesgos.

Eso es lo que estaba en juego, y no solamente responder a una amenaza, sino demostrar que el Estado puede mantener la serenidad mientras mueve todas sus capacidades.
Se acabaron los intocables; MORENA saca la mano dura y manda fuerte mensaje
La salida de Enrique Inzunza de la bancada de MORENA en el Senado confirma que dentro del partido comenzó a endurecerse la lógica de que, cuando un integrante se convierte en un problema político para todo el movimiento, la dirigencia ya no parece dispuesta a cargar con ese costo de manera indefinida.

Y la postura que han asumido tiene peso, porque MORENA se encuentra en una etapa en la que no puede darse el lujo de permitir que los conflictos individuales contaminen su proyecto político, especialmente cuando se acercan nuevas definiciones electorales y cada señal de desorden interno puede ser aprovechada por sus adversarios.

La frase de Ariadna Montiel, “Nadie está por encima del movimiento y de nuestra causa”, simplemente sintetiza un cambio importante en el tono.

Es indudable que el partido guinda necesita disciplina, control político y una línea mucho más clara respecto a quienes, por sus decisiones o por los señalamientos que enfrentan, termina colocándolo en una posición incómoda.

Al no tener salida ante dicho panorama, es que Inzunza optó por separarse de la bancada y continuar como independiente después de resistirse a solicitar licencia.

Sí, esa decisión no elimina el costo político del episodio y tampoco borra el hecho de que dentro de MORENA existía una exigencia concreta para que se apartara mientras enfrentaba los cuestionamientos que pesan sobre él.

El partido gobierna buena parte del país, controla espacios importantes del Congreso y tiene por delante una ruta electoral que exige orden interno.

Así que tolerar resistencias, desacatos o disputas que terminen debilitando al movimiento puede convertirse en un error mucho más costoso que cortar por lo sano.

Y resulta relevante que el asunto pueda llegar a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, porque eso convierte una diferencia política en una posible revisión partidista de mayor fondo.

Entonces, esto ya no se trata solamente de abandonar una bancada, sino de determinar hasta dónde puede llegar alguien que decide colocarse fuera de la línea marcada por su propio partido.

La mano dura se siente y, si MORENA quiere llegar fuerte a 2027, probablemente tendrá que sentirse todavía más.

Por lo pronto, la disciplina interna ha dejado de ser una cuestión secundaria, y ahora forma parte de su supervivencia política.

Así lo marcan estos nuevos tiempos en el territorio de la Cuarta Transformación… no hay de otra.
Morena mueve sus primeras fichas rumbo a 2027
Morena ya comenzó a definir su ruta hacia 2027 y las primeras designaciones de coordinadores estatales dejan ver que el partido ya comienza a ordenar su estructura, medir liderazgos y colocar perfiles con capacidad territorial en posiciones que tendrán un peso evidente en la siguiente disputa por el poder.

Los nombramientos de Nora Ruvalcaba en Aguascalientes, Pablo Gutiérrez Lazarus en Campeche y Rosa María Bayardo en Colima muestran que MORENA está privilegiando perfiles con experiencia partidista, operación política y trayectoria en gobiernos o cargos de representación.

No existe un patrón único entre los tres, pero sí una constante clara, al tratarse de figuras con presencia suficiente para articular al movimiento y sostenerlo en escenarios donde la competencia interna y externa será cada vez más exigente.

El punto central es que estas coordinaciones no deben leerse como simples encargos de organización.

Quienes las encabecen tendrán acceso directo a las bases, interlocución con actores locales y una exposición política que inevitablemente los colocará dentro de la conversación sucesoria.

Negarlo sería ignorar la propia lógica de MORENA y la manera en que el partido ha construido candidaturas en procesos anteriores.

También resulta relevante el mensaje político que acompañó estas primeras definiciones, donde los nuevos coordinadores marcaron distancia frente al exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y coincidieron en que el movimiento no puede proteger a quienes se aparten de sus principios.

Por lo pronto, el partido oficial enfrentará una prueba más compleja que ganar las elecciones, ya que después de años de expansión territorial, deben demostrar que también puede administrar sus contradicciones, procesar sus disputas internas y establecer límites claros para quienes gobiernan bajo sus siglas.

Las primeras decisiones ya comenzaron, y los siguientes Estados -donde ya espera con ansía Baja California- serán mucho más reveladores, porque ahí quedará claro si las coordinaciones responden realmente a criterios de capacidad política y arraigo territorial o si terminan convirtiéndose en la antesala de acuerdos sucesorios previamente pactados.
Burgueño entra fuerte a la recta final de 2027
Tras circular con fuerza durante la mañana de ayer la versión de que este fin de semana MORENA daría a conocer a la persona que encabezaría la coordinación estatal en Baja California, el escenario terminó por enfriarse luego del desmentido de Citlalli Hernández Mora, presidenta de la Comisión de Elecciones del partido.

La dirigente aclaró que la supuesta agenda que comenzó a moverse incluso entre militantes y actores del propio movimiento era falsa y que cualquier información relacionada con las coordinaciones estatales será difundida únicamente a través de los canales oficiales de MORENA

Superada la agitación inicial, lo relevante vuelve a estar en el fondo, y es que la carrera interna en Baja California ya está en una disputa de dos y, hasta el momento, el perfil que aparece mejor colocado es el de Ismael Burgueño Ruiz.

La más reciente encuesta de Question Mark para El Heraldo de México lo ubica con 22% de las preferencias internas dentro del bloque Morena-PT-PVEM rumbo a la gubernatura, colocándolo al frente entre los nombres considerados en la medición.

El dato adquiere mayor peso cuando se observa el escenario electoral, donde como eventual candidato de la alianza oficialista, Burgueño registra 41% de intención de voto, mientras que MORENA, medido como partido, alcanza 51.3% de las preferencias en Baja California.

A ese posicionamiento se suma la capacidad territorial que ha buscado mostrar en las últimas semanas.

Y es que su reciente concentración en la Unidad Deportiva Mariano Matamoros, en la Zona Este de Tijuana, dejó una señal clara de estructura y movilización, elementos que suelen pesar en cualquier proceso interno.

Obviamente eso no significa que la decisión esté tomada, ya que una encuesta es solamente la radiografía del momento y una concentración masiva tampoco sustituye los acuerdos, los equilibrios internos ni la valoración de resultados de gobierno.

Por ello, los guindas tendrán que ponderar competitividad, organización territorial, aceptación entre sus distintas corrientes y capacidad para construir consensos.

Para Burgueño, sin embargo, el momento es favorable, porque el haber gobernado Tijuana le proporciona una plataforma política difícil de igualar en el estado, tanto por el peso electoral del municipio como por la exposición que implica estar al frente de la ciudad más poblada de Baja California.

Y sí, como se dijo al principio, la fecha que circuló quedó desmentida, pero la competencia permanece intacta.
Sheinbaum y la infraestructura del conocimiento
En la formación científica de Claudia Sheinbaum hay una idea que ahora parece trasladarse con claridad a su manera de gobernar.

El concepto es tan básico como poderoso, y reside en que un país también se construye dentro de un salón de clases.

Por eso la apertura de 37 mil 503 lugares gratuitos en instituciones públicas de educación superior tiene una lectura que va bastante más allá del anuncio educativo.

En realidad, toca uno de los puntos más delicados del desarrollo mexicano, como es la necesidad de ampliar la base de jóvenes preparados en un momento en que el país quiere atraer industria, sofisticar su manufactura y competir en sectores que exigen cada vez más conocimiento.

El dato más revelador está en la escala, y vale la pena estudiarlo, ya que entre 2024 y 2026 se reportan 245 mil 111 nuevos espacios en educación superior pública, muchos de ellos generados mediante reorganización presupuestal de las propias instituciones.

Eso significa que la apuesta no descansa únicamente en levantar nuevos edificios, sino en utilizar mejor la capacidad existente y ampliar la puerta de entrada.

Ahí aparece una característica interesante del gobierno de Sheinbaum, mirar la educación con lógica de largo plazo.

México puede presumir exportaciones, parques industriales o nuevas inversiones, pero si no forma suficientes ingenieros, programadores, técnicos, investigadores, docentes y profesionistas especializados, buena parte de ese crecimiento terminará encontrando un techo.

La propia composición de la nueva oferta dice mucho. Ingeniería industrial, telecomunicaciones, informática, desarrollo de software, bioquímica, arquitectura, química, salud, medio ambiente y otras áreas están directamente vinculadas con sectores productivos y estratégicos.

Eso tampoco significa que abrir lugares sea suficiente, ya que el verdadero desafío estará en la calidad, la permanencia, los profesores disponibles, la infraestructura y la capacidad de conectar esas carreras con las necesidades reales del país.

Así que medir únicamente cuántos entran sería quedarse con la mitad del diagnóstico.

John Dewey escribió que “la educación no es preparación para la vida; la educación es la vida misma”.

En términos menos filosóficos y más mexicanos, también podría decirse de otra manera. Cada joven que consigue estudiar amplía un poco la capacidad del país para producir, innovar y competir.

Justo ahí reside el peso verdadero de esta apuesta, una inversión pública poco vistosa en el corto plazo, pero capaz de definir durante décadas el tamaño de las posibilidades de México.
Rocha y la memoria de conveniencia
Hace apenas unas semanas, alrededor de Rubén Rocha Moya todavía retumbaba aquella consigna diseñada para demostrar respaldo político.

“¡No estás solo, no estás solo!”, no era únicamente una expresión de solidaridad, sino una fotografía del poder cerrando filas, una manera de comunicar que frente a la presión existía un grupo dispuesto a compartir el costo de acompañarlo y que las lealtades permanecían por encima de las circunstancias.

Hoy aquella fotografía comienza a parecer envejecida prematuramente, porque conforme la situación política del gobernador de Sinaloa con licencia, se volvió más complicada, y algunas de las voces que entonces se escuchaban con absoluta claridad han preferido una prudente distancia, como si la memoria también tuviera sentido de supervivencia y pudiera ajustarse según la dirección del viento.

Claro está, es entendible que no se trata de exigir respaldos incondicionales ni de convertir la solidaridad política en un pacto donde nadie pueda modificar su posición ante nuevos elementos, porque cambiar de opinión frente a hechos distintos también puede ser un ejercicio de responsabilidad.

Lo verdaderamente interesante es observar la velocidad con la que ciertas convicciones públicas pueden convertirse en silencios privados cuando sostenerlas comienza a representar un costo.

Milan Kundera escribió que “la lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”, una idea particularmente incómoda cuando se traslada a la política, donde recordar suele depender demasiado de aquello que resulte conveniente recordar.

Por eso vale recuperar aquel “no estás solo”, no para repartir culpas por asociación, sino para preguntarse qué cambió entre aquella demostración colectiva y la distancia actual.

Si entonces existían razones suficientes para acompañarlo y hoy dejaron de existir, sería legítimo conocer cuáles fueron los hechos que modificaron esas convicciones; de lo contrario, queda inevitablemente la impresión de que estamos ante el viejo “si te vi, ni me acuerdo”, elevado de expresión popular a método de supervivencia política.

La memoria selectiva siempre ha sido una herramienta extraordinariamente útil para el poder, porque permite presumir lealtades durante los días soleados y descubrir diferencias irreconciliables cuando comienza la tormenta.

Por eso el problema de fondo tal vez ya no sea determinar quién dejó solo a Rocha Moya, sino preguntarse cuántos de quienes hace unas semanas gritaban que jamás lo estaría ahora confían en que nadie recuerde que también formaban parte del coro.
Ismael Burgueño y Julieta Ramirez, la fuerza del territorio
Desde el inicio de esta carrera, Ismael Burgueño y Julieta Ramírez han aparecido como los dos perfiles con mayor fuerza en la disputa por la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Baja California.

Aunque ambos han buscado mostrar músculo, las últimas semanas también han permitido observar diferencias en la manera de hacerlo.

Burgueño concentró este fin de semana a más de 10 mil personas en la Unidad Deportiva Mariano Matamoros, en la Zona Este de Tijuana, un dato políticamente relevante por el lugar donde ocurrió, pues se trata de uno de los grandes núcleos poblacionales y electorales de Baja California.

La movilización permite al alcalde con licencia proyectar capacidad territorial y reafirmar simpatías en una zona primordial para cualquier aspiración estatal, acompañando esa demostración de estructura con un discurso de identidad partidista en el que reivindicó su condición de fundador de MORENA, hablando de austeridad, combate a los privilegios, cercanía con la ciudadanía y continuidad de los principios de la Cuarta Transformación.

Julieta Ramírez, por su parte, eligió otro escenario y una narrativa distinta al encabezar ayer domingo en Mexicali una marcha en defensa de la soberanía nacional y de la continuidad de la Cuarta Transformación, colocando en el centro el respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum y aprovechando la capital del Estado para mostrar también capacidad de convocatoria.

La senadora con licencia incorporó además un elemento relevante para la propia competencia interna al insistir en la unidad, el juego limpio y la cercanía con la gente entre quienes participan en el proceso, un mensaje con el que busca mantener la disputa dentro de los márgenes institucionales del movimiento mientras fortalece un perfil construido también desde su presencia en la política nacional.

Hasta ahora, Burgueño parece haber hecho más visible su músculo territorial, particularmente en Tijuana, mientras Ramírez combina exposición nacional con movilización política en Mexicali.

Ambas, se tratan de fortalezas diferentes que todavía sería prematuro traducir en una ventaja definitiva, porque una concentración multitudinaria no equivale automáticamente a intención de voto, de la misma manera que una trayectoria nacional tampoco garantiza por sí sola el control de las estructuras locales.

Lo verdaderamente relevante es que la competencia comienza a adquirir una forma mucho más concreta, pues Burgueño y Ramírez buscan demostrar que detrás de ellos existe organización, territorio y capacidad de movilización.

La disputa se resolverá por quién logre convertir esas demostraciones de fuerza en respaldo efectivo cuando llegue el momento de medirlo.

Ahí, más que los discursos o los eventos, será el territorio el que termine poniendo a cada aspirante en su verdadera dimensión.

Y, hasta ahora, es Ismael Burgueño quien parece haber trabajado mejor esa variable, particularmente en Tijuana, donde ha logrado hacer más visibles su convocatoria..

 

 
El derrumbe de Rocha
El atropellado regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa terminó diciendo mucho más de lo que probablemente buscaba demostrar.

Porque más que confirmar que todavía podía volver al cargo, la maniobra dejó al descubierto, en cuestión de horas, hasta qué punto se había encogido su margen político.

Con ese telón de fondo, y después de 112 días de licencia, Rocha reapareció el 21 de agosto asegurando que regresaba con la conciencia tranquila y con la intención de retomar las riendas del estado.

Sin embargo, la reacción de desaprobación fue casi inmediata.

Morena se deslindó de la decisión, la Secretaría de Gobernación dejó claro que no había sido una determinación concertada y distintos actores del propio movimiento comenzaron a marcar distancia.

A ello se sumaron 23 gobernadores de la Cuarta Transformación, quienes cerraron filas con Claudia Sheinbaum y llamaron a privilegiar la estabilidad de Sinaloa.

El mensaje presidencial terminó por darle otra dimensión al episodio, porque Claudia Sheinbaum sostuvo que ningún interés personal puede estar por encima del pueblo ni de la nación, una definición suficientemente clara para entender que el retorno de Rocha no contaba con respaldo político federal.

Poco después, cuando el gobernador volvió a solicitar licencia por tiempo indefinido, la mandataria consideró que esa decisión había sido “lo mejor para Sinaloa”.

Recapitulando toda esta cronología, más que un simple regreso fallido, lo ocurrido puede leerse como una medición pública de fuerza.

Rocha volvió intentando recuperar autoridad, presencia e iniciativa política, pero terminó confirmando que el escenario había cambiado radicalmente durante su ausencia.

Alrededor de ese movimiento surgieron también interpretaciones sobre las razones jurídicas de su retorno, particularmente por el proceso abierto en Estados Unidos.

La hipótesis de que buscó recuperar las prerrogativas asociadas al cargo forma parte de la conversación política, aunque hasta ahora no existe evidencia pública suficiente para sostener que ese haya sido el motivo central.

Lo verificable, en cambio, resulta mucho más contundente, y ahí no tiene para dónde hacerse Rocha, al enfrentar un escenario judicial complejo en Estados Unidos, mientras la cooperación bilateral en materia de seguridad se ha intensificado y figuras como Omar García Harfuch mantienen una interlocución cada vez más estrecha con agencias estadounidenses, y en especial la DEA.

Todo ello vuelve inevitable la especulación, pero no hace falta convertirla en certeza para entender el tamaño del problema.

Es así que surgen decenas de versiones, y que poniéndolas en el redil, ninguna de ellas termina siendo tan descabellada.

La consecuencia más profunda de estas 34 horas no está en quién lo respaldó o quién decidió apartarse, sino en la fragilidad que quedó expuesta.

Un gobernador puede recuperar formalmente el despacho, la firma y las atribuciones del cargo, pero si su capacidad de conducción depende de un respaldo político que ya no controla, el poder comienza a convertirse en una formalidad.

Sí, posiblemente sólo buscaba fuero… pero lo único que logró fue el rechazo a su actuar y el abandono en el que ha quedado, convirtiéndose en la confirmación de su caída.

Y de ésta, no se le ve por dónde salga, porque a su antigua oficina no regresará. Eso es seguro.

 
 

Sheinbaum mueve el tablero
Claudia Sheinbaum parece haber entendido que la negociación más importante de México con Estados Unidos no comenzará cuando los tres gobiernos se sienten formalmente a discutir el futuro del T-MEC. Para entonces, buena parte del terreno político ya tendrá que estar trabajado.

Por eso es que la conversación telefónica que sostuvo con el primer ministro canadiense Mark Carney puede leerse desde ahí.

Sin más, ese intercambio representa una pieza dentro de una estrategia que busca darle a México mayor margen frente a un Donald Trump que ha convertido los aranceles en una herramienta recurrente de presión.

La presidenta está jugando una partida complicada porque México no puede darse el lujo de confrontar gratuitamente a Washington, pero tampoco puede llegar a la mesa desde una posición de dependencia política.

En contraparte, fortalecer la relación con Canadá permite construir equilibrios sin levantar innecesariamente la voz.

Y es ahí donde aparece una de las virtudes que comienza a distinguir su política exterior, siendo la prudencia. Pero no como sinónimo de pasividad, sino como instrumento de negociación.

Sheinbaum es, y -lo más importante- sabe ser diplomática. Por ello evita el choque frontal, mantiene abiertos los canales con Estados Unidos y, al mismo tiempo, estrecha una relación con Canadá alrededor de intereses concretos, como el comercio, certidumbre económica y estabilidad regional.

Es en ese punto donde el envío de más de 400 bomberos y personal mexicano para combatir los incendios forestales canadienses adquiere otra dimensión, porque la solidaridad fue humanitaria, pero inevitablemente también genera confianza entre gobiernos, y en diplomacia esos activos cuentan.

Nada garantiza que la revisión del T-MEC sea sencilla, por lo que Trump seguirá negociando con su propio estilo y defendiendo los intereses estadounidenses.

Y precisamente por eso resulta relevante que México esté moviendo piezas desde ahora.

Sheinbaum parece comprender algo que en política exterior suele separar la improvisación de la estrategia: las negociaciones difíciles rara vez se ganan durante la reunión.

Dicen los que saben que éstas sencillamente se comienzan a ganar mucho antes de entrar al salón.
Harfuch encontró la llave que México llevaba años buscando contra el narco
En seguridad pública, quizá uno de los errores más costosos de México ha sido confundir los operativos mediáticos con eficacia.

Y Omar García Harfuch ha logrado colocar la credibilidad en el centro de su gestión, un activo particularmente difícil de sostener para cualquier responsable de la seguridad en el país.

¡Pero ojo! No porque haya encontrado una fórmula milagrosa contra el crimen, sino porque su trabajo empieza a mostrar una lógica reconocible, que se basa en investigar antes de actuar, coordinar instituciones que demasiadas veces han trabajado por separado y procurar que cada operativo tenga la solidez suficiente para cimbrar las huestes del crimen organizado.

El mejor ejemplo de ello es el reciente aseguramiento de 120 kilos de pastillas de fentanilo en Mexicali, un golpe duramente asestado al grupo delictivo de “Los Rusos”, brazo operativo de “Los Mayos”.

En palabras de expertos en materia de seguridad, más allá del volumen decomisado o de la organización presuntamente vinculada al inmueble, lo significativo está en el método, destacando el la información compartida con la DEA, investigación de autoridades mexicanas y una operación conjunta de instituciones federales.

Ahí radica buena parte de la fortaleza política de Harfuch, cuyo discurso no necesita construir la ficción de que México puede combatir solo un fenómeno criminal transnacional.

Sin embargo, y con especial énfasis, Harfuch tampoco presenta al país como subordinado a Washington, y las instituciones conservan responsabilidades, atribuciones y capacidad operativa.

Pero sin duda, hay que ponderar que Harfuch ha conseguido algo particularmente difícil en un área acostumbrada al protagonismo, y es el concepto de proyectar autoridad sin hacer demasiado ruido.

Mientras otros funcionarios necesitan explicar constantemente que están trabajando, Harfuch parece apostar por una fórmula bastante más exigente, como lo es que sean los resultados los que terminen explicándolo a él.

Es justamente por eso que lo ocurrido en Mexicali es muy significativo, y nos deja una señal política y social sobre lo que puede ocurrir cuando la inteligencia, la coordinación y la capacidad del Estado dejan de ser discurso y empiezan a producir resultados.

Harfuch ha encontrado la llave y México y de eso no hay duda… la clave será mantenerse con esa misma metodología.
La cultura construye comunidad
Al cumplir 25 años, el Festival de Octubre de Baja California tiene la oportunidad de demostrar que la cultura puede ser mucho más que una agenda de espectáculos y convertirse en una herramienta capaz de fortalecer comunidad, identidad y sentido de pertenencia, especialmente en una región tan dinámica y diversa como la nuestra.

La UNESCO ha señalado que “la diversidad cultural es tan necesaria para el género humano como la diversidad biológica para los organismos vivos”, una idea que adquiere significado en Baja California, territorio construido históricamente por migraciones, fronteras, intercambios y distintas maneras de entender el mundo.

Por ello, acercar expresiones artísticas a la población también significa generar espacios donde una sociedad pueda reconocerse, dialogar y comprender mejor su propia diversidad.

Que el arte llegue a escuelas, centros comunitarios, plazas públicas y mercados sobre ruedas permite acercarse a personas que difícilmente entrarían por iniciativa propia a un teatro, una galería o un centro cultural.

En esa misma lógica resultan interesantes las experiencias inmersivas dedicadas a Salvador Dalí y Frida Kahlo, que nos demuestran que la tecnología puede convertirse en un puente atractivo para nuevas generaciones, siempre que detrás del espectáculo visual exista una invitación a conocer realmente a los artistas, su contexto y aquello que quisieron expresar mediante su obra.

También importa abrir espacios a los creadores de Baja California, donde los 32 proyectos seleccionados mediante convocatoria pública permiten que el festival no dependa exclusivamente de figuras reconocidas, sino que contribuya a formar públicos para el talento que surge desde la propia región.

No dejemos de ponderar que una comunidad con acceso a la cultura amplía sus referencias, desarrolla sensibilidad y encuentra nuevas formas de expresar aquello que vive.

Por eso, después de 25 años, el mayor éxito del Festival de Octubre es conseguir que más bajacalifornianos descubran que el arte también puede hablar de ellos y pertenecerles.
La raíz del huachicol fiscal
El debate sobre el huachicol fiscal sumó un nuevo capítulo en la disputa por las responsabilidades históricas, luego de que la presidente de MORENA, Ariadna Montiel, atribuyera su origen a las condiciones creadas durante los gobiernos del PRI y del PAN, particularmente a partir de la apertura energética de 2013.

La afirmación tiene una base histórica que merece analizarse y explicar dónde surgieron determinadas condiciones no equivale a resolver quién permitió que una práctica ilegal continuara después.

La reforma energética modificó profundamente el mercado mexicano y amplió la participación privada en la importación de combustibles.

Para MORENA, esa apertura representa el punto de origen de redes que posteriormente aprovecharon permisos y mecanismos comerciales para introducir hidrocarburos irregularmente.

Sin embargo, el contrabando no aparece automáticamente porque exista un mercado abierto; necesita empresas dispuestas a violar la ley, controles insuficientes, posibles complicidades y autoridades incapaces de detectarlo o detenerlo.

Ahí está la parte relevante del debate planteado por Montiel.

Investigar cómo fueron concedidos los permisos y determinar si existieron actos de corrupción resulta indispensable, pero la responsabilidad pública no puede detenerse en el sexenio donde comenzó el problema.

Si las redes sobrevivieron durante diferentes administraciones, también corresponde explicar cómo lograron hacerlo.

El caso de Ernesto Ruffo vuelve particularmente sensible la discusión para Baja California.

La Fiscalía lo ha relacionado con una investigación por presunto contrabando de combustibles mediante Ingemar, empresa de la que es accionista mayoritario, mientras que información pública señala que algunos permisos permanecieron vigentes después de litigios y amparos.

Las responsabilidades definitivas, naturalmente, corresponden a los tribunales, donde lo verdaderamente importante será que se haga justicia, sin excepciones y caiga quien caiga.