Miércoles 10 de junio de 2026
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TINTA DE LA CASA

QUE LAS CIUDADES FUNCIONEN DURANTE EL MUNDIAL, PRIORIDAD DE SHEINBAUM
Las decisiones políticas relevantes no siempre llegan envueltas en reformas constitucionales, a presupuestos multimillonarios o discursos históricos. 

A veces llegan en forma de decretos administrativos que buscan resolver algo tan cotidiano como el tránsito vehicular en las principales ciudades del Estado.

La decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum de implementar trabajo a distancia en las oficinas federales de la Ciudad de México y suspender clases durante la inauguración del Mundial 2026 merece leerse precisamente como una acción logística de gobierno.

Durante décadas, en México ha existido la costumbre de reaccionar ante los problemas una vez que ya ocurrieron. Se improvisan operativos cuando las calles están colapsadas, se anuncian soluciones cuando los servicios ya fueron rebasados y se activan protocolos cuando el daño está hecho. Este decreto camina para corregir eso.

La lógica es sencilla. Si millones de personas intentarán desplazarse en una ciudad que ya enfrenta enormes desafíos de movilidad, la mejor forma de evitar el colapso no es agregar más patrullas o cerrar más vialidades, sino reducir la cantidad de viajes innecesarios desde el origen.

La medida también refleja una transformación interesante en la manera de concebir la gestión pública. La pandemia demostró que gran parte del trabajo administrativo puede realizarse a distancia sin paralizar instituciones. Lo que nació como una respuesta de emergencia hoy se convierte en una herramienta de planeación gubernamental.

Más allá del futbol, el mensaje es relevante. El gobierno federal está tratando la inauguración del Mundial como un asunto de gobernanza urbana y no únicamente como un espectáculo deportivo. La prioridad no es solamente que ruede el balón, sino que las ciudades realmente funcionen.

BURGUEÑO, EL ALCALDE QUE LLEGA AL MOMENTO CLAVE CON EL VIENTO A SU FAVOR
A unos días de que MORENA lance una convocatoria que movilizará a las principales figuras políticas en Baja California, una encuesta estatal ha colocado sobre la mesa un dato imposible de ignorar. 

Se trata del hecho de que el alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño, encabeza la aprobación ciudadana entre los presidentes municipales del estado con un 63 por ciento de respaldo.

Este número no sólo lo coloca en el primer lugar estatal, sino que lo separa por nueve puntos de su competidora más cercana. 

En una entidad donde la discusión política suele concentrarse en la gubernatura, las dirigencias partidistas o las disputas internas de MORENA, el resultado vuelve a colocar a Tijuana en el centro del tablero.

En la política, los liderazgos se construyen con percepción de resultados. Por eso hoy, según esta medición, Burgueño posee una aprobación claramente superior a la de sus pares.

Por supuesto, una encuesta de gestión no equivale a una intención de voto, pero sí influye en la narrativa, y eso importa mucho.

Mientras algunos grupos siguen discutiendo posiciones, alianzas o cuotas internas, el alcalde de Tijuana parece haber su ventaja en la simple fórmula de gobernar una ciudad compleja sin convertirse en protagonista permanente de la autopromoción o el pleito político.

La próxima encuesta de MORENA será observada con atención porque permitirá contrastar dos dimensiones distintas. La primera es la aprobación ciudadana y la segunda es el posicionamiento partidista. Si ambas variables coinciden, el mensaje será contundente.