Mucho dio de que hablar el anuncio sobre el traslado gradual de una línea de producción de Toyota hacia Texas. Las inquietudes, por supuesto, no se hicieron esperar.
En un estado como Baja California, donde la industria automotriz es uno de los principales motores económicos, cualquier ajuste de una empresa global despierta dudas sobre el futuro de la inversión y el empleo.
Sin embargo, la respuesta de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda colocó el tema en una perspectiva más amplia.
La mandataria subrayó varios puntos. Primero que el proceso concluirá hasta 2030 y que no implica el cierre de la planta en Tijuana, sino el movimiento de una sola línea de producción. Eso puso un matiz relevante al asunto, ya que deja en claro que hay tiempo para acompañar la transición y mantener la colaboración con la empresa. Sea cual sea el caso.
Pero el mensaje fue más allá del caso Toyota. Marina del Pilar explicó que Baja California continúa siendo uno de los principales destinos nacionales para la inversión extranjera directa y destacó que las empresas ya instaladas siguen ampliando operaciones y generando empleos especializados.
A esto se suman, por ejemplo, proyectos estratégicos en energía, agua y logística, como el desarrollo de Punta Colonet. Todo forma parte de una agenda para fortalecer la competitividad del estado a nivel nacional e internacional.
En ese mismo sentido, la gobernadora resaltó la puesta en marcha de la primera ventanilla única para inversiones del país, una herramienta que busca reducir trámites y ofrecer mayor certidumbre a quienes deciden invertir en Baja California.
Es decir, la gobernadora no respondió solamente al anuncio de Toyota, sino que puso sobre la mesa la confianza y el diálogo con las empresas para ofrecer condiciones favorables para su crecimiento, así como demostrar que la competitividad de Baja California avanza a pesar de las dificultades del mercado global.