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TINTA DE LA CASA
La cultura construye comunidad
Al cumplir 25 años, el Festival de Octubre de Baja California tiene la oportunidad de demostrar que la cultura puede ser mucho más que una agenda de espectáculos y convertirse en una herramienta capaz de fortalecer comunidad, identidad y sentido de pertenencia, especialmente en una región tan dinámica y diversa como la nuestra.
La UNESCO ha señalado que “la diversidad cultural es tan necesaria para el género humano como la diversidad biológica para los organismos vivos”, una idea que adquiere significado en Baja California, territorio construido históricamente por migraciones, fronteras, intercambios y distintas maneras de entender el mundo.
Por ello, acercar expresiones artísticas a la población también significa generar espacios donde una sociedad pueda reconocerse, dialogar y comprender mejor su propia diversidad.
Que el arte llegue a escuelas, centros comunitarios, plazas públicas y mercados sobre ruedas permite acercarse a personas que difícilmente entrarían por iniciativa propia a un teatro, una galería o un centro cultural.
En esa misma lógica resultan interesantes las experiencias inmersivas dedicadas a Salvador Dalí y Frida Kahlo, que nos demuestran que la tecnología puede convertirse en un puente atractivo para nuevas generaciones, siempre que detrás del espectáculo visual exista una invitación a conocer realmente a los artistas, su contexto y aquello que quisieron expresar mediante su obra.
También importa abrir espacios a los creadores de Baja California, donde los 32 proyectos seleccionados mediante convocatoria pública permiten que el festival no dependa exclusivamente de figuras reconocidas, sino que contribuya a formar públicos para el talento que surge desde la propia región.
No dejemos de ponderar que una comunidad con acceso a la cultura amplía sus referencias, desarrolla sensibilidad y encuentra nuevas formas de expresar aquello que vive.
Por eso, después de 25 años, el mayor éxito del Festival de Octubre es conseguir que más bajacalifornianos descubran que el arte también puede hablar de ellos y pertenecerles.
La raíz del huachicol fiscal
El debate sobre el huachicol fiscal sumó un nuevo capítulo en la disputa por las responsabilidades históricas, luego de que la presidente de MORENA, Ariadna Montiel, atribuyera su origen a las condiciones creadas durante los gobiernos del PRI y del PAN, particularmente a partir de la apertura energética de 2013.
La afirmación tiene una base histórica que merece analizarse y explicar dónde surgieron determinadas condiciones no equivale a resolver quién permitió que una práctica ilegal continuara después.
La reforma energética modificó profundamente el mercado mexicano y amplió la participación privada en la importación de combustibles.
Para MORENA, esa apertura representa el punto de origen de redes que posteriormente aprovecharon permisos y mecanismos comerciales para introducir hidrocarburos irregularmente.
Sin embargo, el contrabando no aparece automáticamente porque exista un mercado abierto; necesita empresas dispuestas a violar la ley, controles insuficientes, posibles complicidades y autoridades incapaces de detectarlo o detenerlo.
Ahí está la parte relevante del debate planteado por Montiel.
Investigar cómo fueron concedidos los permisos y determinar si existieron actos de corrupción resulta indispensable, pero la responsabilidad pública no puede detenerse en el sexenio donde comenzó el problema.
Si las redes sobrevivieron durante diferentes administraciones, también corresponde explicar cómo lograron hacerlo.
El caso de Ernesto Ruffo vuelve particularmente sensible la discusión para Baja California.
La Fiscalía lo ha relacionado con una investigación por presunto contrabando de combustibles mediante Ingemar, empresa de la que es accionista mayoritario, mientras que información pública señala que algunos permisos permanecieron vigentes después de litigios y amparos.
Las responsabilidades definitivas, naturalmente, corresponden a los tribunales, donde lo verdaderamente importante será que se haga justicia, sin excepciones y caiga quien caiga.