Para la moneda de 20 pesos, se plantea un nuevo diseño estándar —adicional a las ediciones conmemorativas— que tendrá como motivo principal el Templo de Kukulkán, en Chichén Itzá. Además, se propone aumentar el tamaño del símbolo “$20” y la leyenda “VEINTE PESOS” para facilitar su identificación, especialmente para personas con discapacidad visual y adultos mayores. La pieza mantendría su forma dodecagonal y un canto estriado discontinuo.
En cuanto a la moneda de 10 pesos, la reforma permitiría el uso de acero recubierto de níquel para la parte central, como alternativa a los metales actuales. Este ajuste busca reducir costos de producción sin alterar su diseño, dimensiones o características táctiles.
Las iniciativas ya fueron turnadas a la Comisión de Hacienda, donde serán analizadas antes de ser votadas en el Pleno. De aprobarse, las nuevas especificaciones permitirán una modernización del circulante, reforzando la identidad cultural del país y optimizando el gasto público.