Tranza Matata
Qué bonito debió sentirse 2022 para varios, cuando algunos despachos municipales parecían vivir a la Pumba, en modalidad Hakuna Matata, dejando la cuenta pública para que la revisara el que viniera atrás, aplicando la de “aquí nos tapamos todos”.
Para su mala suerte, les cayó el chahuistle con la Auditoría Superior del Estado, que sacudió números y del coctelito administrativo salieron procedimientos de responsabilidad que avanzan por la oficina de Sindicatura de Teresita Balderas.
Claro, esto no significa que hasta el momento alguien sea culpable (ajá), aunque a muchos se les vea más colmillo que al mismito Gianni Gortari Infantino… ¡faltaba más!
Y es que lo bueno apenas empieza, porque se viene una pasarela jurídica que hasta el temible Aldo Rendón disfrutaría.
Así que por lo pronto, cierta burocracia retirada ya descubrió que las manchas en las cuentas públicas no se quitarán ni con la triada de Vanish, vinagre y Fabuloso lavanda. Es más, ¡ni con la ternura del jabón chiquito del amor!
Ahí será donde se puede acabar el Hakuna Matata, con los expedientes siguiendo el bamboleo de su andar, provocando que haya quienes extrañen los tiempos en que después del trienio venía el borrón.
Total, una cosa es irse del Ayuntamiento como Diosito Bimbo manda y otra muy distinta llevarse la cuenta puesta para vociferar que las tranzas son “viscosas…pero sabrosas”.
Les jalaron la correa
Nos cuenta un pajarito guinda que en MORENA Nacional decidieron sentar a los aspirantes a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México porque aquello comenzaba a calentarse antes de tiempo.
La instrucción en la encerrona fue bastante sencilla: “bájenle a los trancazos debajo de la mesa”.
Todo porque mientras públicamente abundan abrazos y discursos de unidad con sonrisas pozoleras, por debajo ya habría quienes comenzaron a repartirse patadas como si fueran defensas del Boca Juniors jugando la Copa Libertadores.
Por eso, desde arriba les habrían pedido pensar mejor sus estrategias, medir sus movimientos y, especialmente, revisar a quiénes están visitando y con quiénes se están dejando querer, porque algunas compañías aparentemente ya provocaron soponcios.
Y en esa parte, algo de razón tendrían en las altas esferas de la 4T, ya que quien pretenda gobernar una ciudad de más de nueve millones de habitantes debería saber que en política no solamente importa llegar, sino quién te acompaña durante el largo y tortuoso camino que conduce de la oscuridad a la luz, como decía el buen John Milton.
Pero bueno, el verdadero mensaje de aquella encerrona habría venido después, porque nos cuentan que también les pidieron paciencia porque los tiempos para definir al candidato o candidata podrían extenderse más de lo previsto, y la dirigencia tendría así más espacio para medirlos y pesarlos.
Román descubre el diálogo
Ni Alfredo Adame impartiendo un taller de manejo de conflictos habría provocado tanta curiosidad y expectativa.
Justo en esas anda Román Cota, guardando todas las proporciones con el Golden Boy, claro está, que sí es bienquerido donde se pare.
Por lo pronto, su gobierno ya comenzó a promover la capacitación en mediación y resolución pacífica de conflictos para quienes impartirán Justicia Cívica en Tecate.
Y por cierto, será la UTT quien capacitará a las personas juzgadoras, por lo que Román asegura que quiere una justicia cercana, profesional y humana, casi un mundo maravilloso como el de Disney.
“Román se reencontró con el diálogo, ¡por fin!”, afirman algunos ciudadanos en el Parque Miguel Hidalgo, quienes tendrán a disposición a personas juzgadoras certificadas, con mediación y reglamento en mano.
Al final, lo importante es que la profesionalización llega, pues, antes de que alguien descubra que también puede resolver el asunto aventando una patada de bicicleta al estilo Golden Boy o aplicando una hurracarrana o martinete al vecino rijoso.
Si funciona, Tecate habrá conseguido algo que ni los programas de espectáculos pudieron con Adame, como lo es sentar a dos personas enfrentadas, hacerlas dialogar y conseguir que respeten las reglas.
Por eso, no falta el canijo que ya está aplicando la de “¡Yip, yip, hurra… yip, yip, Román!”.