Entre los residuos abordados se encuentran electrónicos, plásticos, sustancias químicas, mercurio y plaguicidas, materiales que requieren controles específicos por los riesgos que puede generar un manejo inadecuado.
Marcello Hinojosa Jiménez, vicepresidente de Canacintra Tijuana, señaló que uno de los puntos centrales es que las empresas conozcan quién recibe sus residuos y cuál será su destino final.
“Lo que buscamos es generar mayor conciencia y prevenir; para la industria es muy importante conocer cómo debe manejar sus residuos y acercarse con prestadores de servicios que garanticen que tendrán un destino adecuado, porque un mal manejo puede terminar en descargas en ríos, cañadas o incluso en el mar”, advirtió.
Durante la jornada también se revisó la posibilidad de reciclar residuos peligrosos generados en Baja California, siempre que el proceso sea realizado por compañías especializadas y bajo las disposiciones correspondientes.
Felipe de Jesús Olmedo, director de Inspección y Vigilancia de Sustancias Peligrosas en Puertos, Aeropuertos y Fronteras de la Profepa, explicó que la responsabilidad sobre estos materiales permanece en la empresa que los genera, incluso después de que salen de sus instalaciones.
Asimismo, precisó que los residuos peligrosos derivados de productos de importación temporal únicamente pueden permanecer en México cuando serán destinados al reciclaje, condición que no aplica para confinamiento ni coprocesamiento.
Otro de los temas abordados fue el traslado de estos materiales a través de la frontera, donde las unidades deben contar con autorización y los operadores deben estar preparados para responder ante derrames, fugas o liberaciones de sustancias.
“El reto es que estos materiales lleguen a empresas que cuenten con la infraestructura necesaria y que los operadores estén capacitados para atender derrames, fugas o liberaciones de sustancias; además, las unidades de transporte deben estar autorizadas y contar con el equipo necesario para responder a una emergencia”, indicó Olmedo.
La revisión incluyó también el tráfico internacional de mercurio y plaguicidas, además de los riesgos relacionados con residuos electrónicos y plásticos.
En una ciudad con una fuerte actividad industrial y un constante movimiento transfronterizo de mercancías, el seguimiento al destino de estos residuos forma parte de los controles necesarios para evitar que terminen fuera de los canales autorizados.