Los automóviles sin conductor están por dejar de ser una prueba tecnológica para convertirse en una opción de transporte en San Diego, donde Waymo ya recibió las autorizaciones estatales necesarias para comenzar a recoger pasajeros hacia finales de 2026, un cambio que también resultará familiar para miles de tijuanenses que cruzan regularmente la frontera y se desplazan por la ciudad.
La operación comenzará de manera gradual en una superficie aproximada de 40 millas cuadradas que irá desde Pacific Beach hacia Sunset Cliffs, Barrio Logan y Normal Heights, aunque todavía no incluirá al Aeropuerto Internacional de San Diego, debido a que la compañía se encuentra a la espera de un permiso municipal para ingresar a esa zona. Más al norte, en Oceanside y Carlsbad, los vehículos ya realizan recorridos de entrenamiento, pero aún no existe una fecha anunciada para comenzar a transportar pasajeros.

A diferencia de las plataformas tradicionales de transporte, el usuario no encontrará a una persona detrás del volante. El viaje se solicitará mediante una aplicación y, una vez dentro, será posible controlar aspectos como la temperatura, la música y el destino desde una tableta instalada en el vehículo, cuya capacidad estará limitada a cuatro pasajeros.
La tecnología encargada de conducir combina cámaras, radar y sensores LiDAR que permiten detectar lo que ocurre alrededor de la unidad, mientras que un modelo de lenguaje visual entrenado con Gemini de Google ayuda al sistema a interpretar situaciones menos habituales en la vía pública. De esta manera, el vehículo no solamente identifica obstáculos, sino que utiliza la información recopilada durante su entrenamiento para decidir cómo reaccionar ante distintos escenarios.

Esa capacidad tecnológica también implica un nivel importante de vigilancia. Cada unidad dispone de 13 cámaras exteriores de alta resolución y tres más en el interior, además de que los recorridos quedan registrados en audio y video. Waymo señala que utiliza esas grabaciones para mejorar el servicio y atender cuestiones de seguridad, además de que puede colaborar con las autoridades cuando el material sea solicitado como parte de una investigación.
Aunque no habrá un conductor sentado al frente, sí existirá asistencia humana en caso de que algo salga mal. Los pasajeros podrán comunicarse las 24 horas con personal de soporte mediante la aplicación o las tabletas del automóvil, mientras que los agentes de asistencia tendrán acceso a cámaras y sistemas de comunicación para conocer lo que sucede. También será posible solicitar que el vehículo se detenga cuando encuentre un punto seguro para hacerlo.
La llegada de esta tecnología, sin embargo, no elimina las dudas sobre su comportamiento frente a situaciones extraordinarias. En San Francisco, varios vehículos de Waymo quedaron detenidos durante un apagón y algunos terminaron bloqueando calles e intersecciones después de agotar sus baterías, un antecedente que mantiene abierta la discusión sobre la capacidad de los sistemas autónomos para reaccionar ante emergencias o alteraciones inesperadas del tránsito.
El servicio también llegará acompañado de reglas para los usuarios. Dejar suciedad dentro del automóvil puede generar cargos, mientras que consumir alcohol, drogas, tabaco o utilizar cigarrillos electrónicos estará prohibido. Viajar con más personas de las permitidas o permitir que menores utilicen solos el servicio puede provocar la suspensión de la cuenta.
Incluso la privacidad dentro de la unidad tendrá límites claros, ya que Waymo permite muestras de afecto entre pasajeros, pero establece que quitarse la ropa o realizar actividades sexuales puede ocasionar la terminación inmediata del viaje. Tampoco estará permitido ocupar el asiento destinado al conductor ni introducir armas al vehículo.
Otro aspecto que todavía no tiene una cifra definitiva es el costo, pues las tarifas serán dinámicas y dependerán de factores como la distancia, duración del recorrido, horario y nivel de demanda. La compañía prevé comenzar con unas cuantas decenas de automóviles en San Diego y aumentar paulatinamente la flota conforme avance el servicio.
Para San Diego, la puesta en marcha de los robotaxis significará incorporar una tecnología que hasta hace pocos años parecía experimental a los desplazamientos cotidianos de la ciudad.
Para Tijuana, por su cercanía y relación diaria con el sur de California, también supondrá comenzar a convivir a pocos kilómetros de la frontera con una nueva forma de movilidad en la que el pasajero subirá, indicará su destino y llegará sin que nadie haya puesto las manos sobre el volante.