CIUDAD DE MÉXICO.- La Selección Mexicana volvió a hacer vibrar al Estadio Ciudad de México y escribió una página inédita en su historia mundialista. Con una contundente victoria de 3-0 sobre República Checa, el equipo dirigido por Javier Aguirre cerró la fase de grupos con paso perfecto, sumando nueve puntos de nueve posibles, seis goles a favor, ninguno en contra y asegurando el liderato absoluto del Grupo A. Nunca antes el Tricolor había concluido una primera fase con una marca perfecta en una Copa del Mundo.
Aunque el primer tiempo fue parejo y con pocas oportunidades claras, México encontró los espacios tras el descanso. El primer golpe llegó gracias a Mateo Chávez, quien definió de forma cruzada para abrir el marcador y desatar la euforia en las tribunas. Minutos después apareció Julián Quiñones para ampliar la ventaja, culminando una gran jugada iniciada por el joven Gil Mora, quien volvió a dejar destellos de su talento y participó en la construcción del segundo tanto. Ya en tiempo de compensación, Álvaro Fidalgo selló la goleada con un potente disparo para colocar el definitivo 3-0.
La actuación de Gil Mora volvió a confirmar que es una de las grandes revelaciones del Mundial para México. El joven mediocampista participó con personalidad, generó peligro en ofensiva y fue pieza importante en el funcionamiento del equipo. A su alrededor destacaron también Luis Romo, quien comandó varias transiciones ofensivas, y Raúl "Tala" Rangel, que mantuvo por tercer partido consecutivo su portería invicta, consolidando una de las mejores defensas del torneo.
La noche también quedó marcada por un momento que quedará en la memoria del futbol mexicano. Con el partido prácticamente resuelto, Javier Aguirre decidió darle ingreso a Guillermo Ochoa para rendir homenaje al guardameta que disputó su sexto Mundial. El Estadio Ciudad de México se puso de pie para ovacionar al histórico arquero, quien vivió una emotiva despedida con la Selección Mexicana mientras el Tricolor celebraba una clasificación histórica. Ahora, con tres victorias consecutivas y la confianza en su punto más alto, México enfrentará la fase eliminatoria nuevamente como local, alimentando la ilusión de toda una afición.