Durante su conferencia de prensa, Sheinbaum fue cuestionada sobre si tenía preparado un “testamento político”. La mandataria respondió que únicamente cuenta con un testamento personal y explicó que, desde su perspectiva, al final de la vida pública lo que permanece es la reputación y la percepción que las personas construyen sobre quienes gobernaron.
“Uno se lleva al final lo que piensa la gente, tu reputación, lo que piensan tus hijos de su madre, tus nietos y lo que piensa el pueblo de México”, señaló la presidenta, quien sostuvo que ese reconocimiento representa uno de los principales legados que puede dejar una persona.
A partir de esa reflexión, Sheinbaum puso como ejemplo a López Obrador y defendió la percepción que, aseguró, conserva el expresidente entre una parte importante de la población.
“En el caso del presidente López Obrador, como lo he dicho, está en el corazón del pueblo de México, por más que digan lo que digan, que sigan hablando de él, por más que no le guste a algunos, él se quedó en el corazón del pueblo y eso no va a cambiar”, afirmó.
La presidenta contrastó esa imagen con la de otros políticos que, señaló, terminaron sus carreras públicas con una reputación relacionada con la corrupción, el entreguismo o episodios de violencia. “Ese es el legado”, expresó.
Las declaraciones ocurren después de que Sheinbaum también rechazara las versiones sobre una supuesta fractura entre ella y López Obrador o la existencia de grupos enfrentados entre “claudistas” y “obradoristas”. La presidenta ha sostenido que el exmandatario se mantiene retirado de la actividad política y que no interviene en las decisiones de su gobierno.
La defensa de López Obrador coincide además con el mensaje planteado por Sheinbaum en su Segundo Informe de Gobierno, donde aseguró que su administración forma parte del mismo proyecto de la Cuarta Transformación y rechazó que exista un rompimiento interno.