La norma, implementada desde la semana pasada, impedirá a los migrantes que ya están el país realizar su ajuste de estatus migratorio (‘adjustment of status’) en Estados Unidos, por lo que deberán volver a sus naciones de origen para solicitar la llamada ‘tarjeta verde’ de residente en los consulados.
La medida, que rompe con una práctica aprobada por el Congreso desde 1952, “va a tener un impacto muy negativo en las vidas de verdaderamente millones de personas”, expresó Daniel Costa, director de investigación sobre leyes y política de inmigración del Economic Policy Institute (EPI).
“Va a complicar las vidas de mucha gente porque van a tener que salir de su trabajo. Si no pueden trabajar remoto en otro país, van a perder su trabajo, probablemente. Después de perder dinero, pueden estar separados de las familias por lo menos meses y, en muchos casos, tal vez la mayoría, por años”, comentó.
Aunque no hay una cifra precisa de afectados por la medida, el investigador de EPI señaló que más de la mitad del millón de personas que cada año obtiene una ‘green card‘ lo hace mediante el ajuste de estatus dentro de Estados Unidos.
El 58 % de los más de 1.35 millones de migrantes que obtuvieron la residencia legal en Estados Unidos en el año fiscal 2024, que alcanzó las 782 mil 770 personas, lo hicieron así, según las últimas cifras oficiales disponibles del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
El mayor impacto será para migrantes con familia en Estados Unidos, alerta la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración (AILA, en inglés), pues la mitad de los nuevos residentes legales son parientes inmediatos de ciudadanos dentro de Estados Unidos.