El juicio contra Lindsay Clancy, la enfermera estadounidense acusada de estrangular a sus tres hijos en enero de 2023 en Massachusetts, entró este jueves en su etapa decisiva después de cinco semanas de audiencias. Tras escuchar los alegatos finales de la defensa y la Fiscalía, el caso quedó en manos del jurado.
De acuerdo con una crónica publicada por EL PAÍS, doce integrantes del jurado deberán determinar si Clancy era criminalmente responsable de sus actos cuando mató a Cora, de cinco años; Dawson, de tres, y Callan, de ocho meses, en el sótano de la vivienda familiar, ubicada en las afueras de Boston. Posteriormente, la mujer intentó quitarse la vida.
La autoría de los hechos no está en discusión. El punto central del proceso es establecer cuál era el estado mental de Clancy el 24 de enero de 2023 y si, pese a los problemas psiquiátricos que presentaba, podía distinguir entre el bien y el mal y actuar conforme a la ley.
Durante su alegato final, el abogado defensor Kevin Reddington sostuvo que Clancy no debe ser considerada penalmente responsable debido a su condición mental.
“Esta joven no es culpable de la muerte de sus hijos, ya que padecía una enfermedad”, afirmó el abogado, según recoge EL PAÍS. Reddington aseguró además que para enero de 2023 su clienta “había perdido la razón”.
La defensa ha señalado durante el proceso que Clancy atravesaba graves problemas de salud mental después de sus embarazos y sostuvo que recibió una atención médica deficiente. También expuso que la mujer aseguró haber escuchado una voz masculina que le ordenó matar a sus hijos y posteriormente suicidarse.
La Fiscalía del Condado de Plymouth presentó una posición distinta. Jennifer Sprague sostuvo que Clancy comprendía lo que estaba haciendo y actuó de manera planificada.
“Sabía que lo que hacía estaba mal. Podía haber ajustado su conducta a la ley, y decidió no hacerlo”, señaló la fiscal durante su intervención, de acuerdo con el mismo medio.
Entre los argumentos de la acusación figura que Clancy envió a su esposo a realizar unos recados antes de los asesinatos y que llevó a cabo los hechos de manera organizada. Para Sprague, esas acciones son elementos que respaldan la existencia de “premeditación deliberada y extrema crueldad”.
La Fiscalía también reconoció durante el juicio que Clancy padecía una enfermedad mental, pero sostuvo que la existencia de un trastorno no determina por sí sola que una persona sea jurídicamente incapaz de responder por sus actos.
El caso ha incluido testimonios de familiares y especialistas en salud mental, así como posiciones enfrentadas sobre el diagnóstico y las condiciones psiquiátricas de la acusada. Uno de los asuntos examinados ha sido la posibilidad de una psicosis posparto y la afirmación de Clancy sobre las voces que habría escuchado.
Conforme a las reglas aplicables en Massachusetts descritas durante el proceso, el jurado deberá analizar si Clancy tenía capacidad para comprender que sus actos estaban mal o, aun padeciendo una enfermedad mental, podía ajustar su conducta a las exigencias de la ley.
La decisión tendrá consecuencias completamente distintas. Si es declarada criminalmente responsable, enfrenta la posibilidad de permanecer en prisión de por vida. Si el jurado determina que no es responsable por razones de enfermedad mental, sería internada en una institución psiquiátrica y quedaría sujeta a evaluaciones y posteriores decisiones judiciales sobre su situación.
Después de cinco semanas de juicio, testimonios familiares, evaluaciones de especialistas y argumentos contrapuestos entre Fiscalía y defensa, la decisión corresponde ahora a los doce integrantes del jurado.