La denuncia apunta a que los mecanismos de recomendación y distribución de contenido podrían dar mayor visibilidad a publicaciones relacionadas con Bolsonaro, mientras que ciertos mensajes favorables a Lula enfrentarían restricciones. También se cuestionó si las herramientas de inteligencia artificial ofrecen respuestas distintas al recibir consultas similares sobre los contendientes.
Otro de los puntos señalados es Grok, el asistente de inteligencia artificial integrado en X, por su posible participación en la difusión de información política y la manera en que responde a solicitudes relacionadas con los candidatos.
La autoridad electoral pidió a las compañías explicar sus procedimientos y estableció un plazo de 24 horas para responder. En caso de incumplimiento injustificado, cada plataforma podría enfrentar sanciones de 500 mil reales por día.
Los cuestionamientos aumentaron después de que medios brasileños publicaran presuntas comunicaciones internas de empleados de Meta sobre restricciones y recomendaciones de contenido político en Instagram.
Meta había rechazado anteriormente las acusaciones de interferencia electoral y defendido que sus servicios aplican criterios de trato igualitario a las campañas.
El caso vuelve a colocar sobre la mesa el debate acerca de la transparencia de los algoritmos y la responsabilidad de las grandes compañías tecnológicas durante los procesos electorales. Será la autoridad brasileña la que determine si las prácticas denunciadas constituyen alguna irregularidad.