La movilización magisterial de este lunes 1 de junio puso sobre la mesa que la tan criticada Ley del ISSSTE de 2007 sigue siendo una herida abierta para miles de maestras y maestros del país. Una herencia del neoliberalismo que ha afectado a millones de docentes en el territorio nacional.
Pero lo de este lunes también dejó claro que el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo no desconoce el problema ni lo minimiza, sino que, por el contrario contrario, lo reconoce como una demanda legítima y ha comenzado a construir soluciones para ellos.
Hay que señalar que Mario Delgado Carrillo, titular de la SEP, fue preciso al recordar que esa reforma no nació en este gobierno, sino en el periodo neoliberal, cuando se impusieron condiciones más duras para la jubilación docente.
Lo llamativo es que ni la presidenta ni el secretario están repartiendo culpas, sino asumiendo responsabilidades. Eso marca una diferencia entre el periodo neoliberal y el sexenio de Sheinbaum Pardo.
Es necesario tomar en cuenta que la presidenta emitió un decreto para frenar el aumento de la edad mínima de jubilación y comenzar a revertirlo hasta dejarlo en 55 años para hombres y 53 para mujeres.
Esta medida significa el reconocimiento pleno de que el magisterio no puede ser tratado debe ser tratado con respeto, además de admitir, a toda regla, que la justicia social también pasa por la seguridad social de quienes sostienen la educación de nuestras niños y jóvenes.
Delgado Carrillo también abrió la puerta a construir, junto con el magisterio, la desaparición de la USICAMM, otra demanda central. El mensaje que envían es claro en cuanto al diálogo, la necesidad de reconocer derechos laborales y promover la transparencia
La CNTE presiona, sí, muchas declaraciones se emitieron este lunes. Sin embargo, el gobierno responde con políticas públicas y usar las instituciones para sanar viejas heridas en el corazón de la educación nacional.
