El eventual nombramiento de Ramón Vázquez Valadez como nuevo secretario de Gobierno del Ayuntamiento de Tijuana parece ser una decisón políticamente útil para el alcalde Ismael Burgueño Ruiz.
Con ese movimiento, el presidente municipal incorpora a su gabinete a un perfil con experiencia legislativa, oficio territorial y una agenda pública conectada con problemas cotidianos de la ciudad.
No es cubrir la vacante, sino la voluntad del alcalde para reforzar la operación política del gobierno de la ciudad, echando mano de alguien que conoce el Congreso del Estado, comprende los equilibrios internos de MORENA y ha trabajado temas que aterrizan de forma directa en la vida de los tijuanenses.
Su iniciativa legislativa más reciente se trató de fortalecer el control, registro y tenencia responsable de canes peligrosos, mostrando su visión de atender riesgos urbanos antes de que se conviertan en tragedias. Esa es una lectura de gobierno, enfocada en las normas y en la prevención.
Ésa es la base de la gobernabilidad y ésa es la virtud de Vázquez Valadez, que puede aportar mucho a la Secretaría de Gobierno. El legislador tiene claro que Tijuana necesita coordinación institucional, diálogo en le territorio, atención a conflictos vecinales, orden en el espacio público y capacidad para convertir demandas en respuestas y soluciones gubernamentales.
El perfil de Vázquez se refuerza en temas como simplificación de trámites, atención a la salud mental, prevención de fraudes contra las pequeñas y medianas empresas y prohibición de asentamientos en zonas de riesgo. Su valor político está ahí, en llevar al gabinete tijuanense hacia una agenda de gobernabilidad a través de la prevención, orden y cercanía con lagente.
