Quien anda con toda la vitalidad, como si en su cocol le hubieran puesto doble dosis de Centrum Silver, es el mismo Jaime Bonilla, que nomás percibe el olor de las elecciones y comienza a dejarse ver por aquí, por allá y en cualquier lugar donde pueda abrirse una puerta política.
Y es que, para muchos, el más alfa de “la Liber” parece andar ahora coqueteando con los fosfo fosfo de Movimiento Ciudadano. Y no, esta vez no fue el popular “presidente” Máynez quien selló un abrazo con Bonilla, sino el mismísimo Dante Delgado: CEO, líder moral y comandante supremo del partido que tiene como insignias a star talents del calibre de Samuel García, Colosio Jr., el propio Máynez y a cuantos se acumulen durante la semana.
Pero, retomando el tema de Bonilla, a sus 76 abriles sigue demostrando que es todo un Casanova de la realpolitik.
No por nada, desde que dejó de ser visto con los mejores ojos dentro de la 4T, comenzó a mover sus piezas con una estrategia al más puro estilo Kasparov, buscando que en los próximos comicios, cuando menos, pueda hacerle cosquillas al partido oficial.
En cuanto a la tertulia con don Dante, efectuada en los aposentos del exsenador —donde abunda la caoba y el nogal—, elementos de nuestro MOSSAD (Monitoreo de Operadores, Señales, Secretos, Alianzas y Divorcios políticos) nos dicen que ambos echaron la chorcha sobre los retos y escenarios políticos que se presentan de cara al futuro. Lo que, por supuesto, no tardó en generar interpretaciones sobre un posible acercamiento o incluso una eventual alianza frente a las diferencias que Bonilla mantiene con Morena.
Más tarde, el propio Bonilla presumió el encuentro en sus redes sociales. Y sí, oficialmente hablaron del presente y del futuro del país, pero en política pocas reuniones de ese nivel ocurren por simple cortesía, mucho menos cuando el tablero electoral comienza a calentarse.
Porque, siendo sinceros, no sería nada raro que Bonilla ya estuviera pensando en ponerle un poco de color naranja Hermès al rojo marxista del PT, para intentar darle хотя sea un poco más de viveza.
En una de esas, a Yuawi le puede tocar entonar una nueva versión que suene a: “Movimiento Bonilla, movimiento petista, oh, oh”.
Pero en fin… por el momento, Dante Delgado parece decidido a escribir su propia Divina Comedia naranja. La única duda es si Bonilla y los muchachos del PT llegarán como peregrinos… o terminarán descubriendo que, en política, el infierno siempre tiene un círculo reservado para los aliados de ocasión.
